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Ganó la Juventus 2-1 al Mónaco, sin alardear pero sin dejar dudas sobre su clara superioridad. Así que, uno de los dos boletos para la final de la Champions en Cardiff, se encuentra en los bolsillos de Gianluigi Buffon, el arquero de 38 años que sueña con levantar una orejona. Este equipo italiano tan serio, compacto y eficaz, con sus colmillos bien afilados, es un rival terriblemente difícil, incluso para el Goliat del futbol mundial, el todopoderoso Real Madrid, siempre en plan de derribar montañas. Ayer, frente al ansioso Mónaco, de arranque atrevido, la Juventus volvió a mostrar su notable funcionamiento colectivo, y aunque la firmeza que caracteriza su defensa vio cortarse una racha de seis juegos sin permitir gol, continuó provocando una gran impresión como metemiedo, después de atenazar la rara inseguridad de los primeros minutos, que facilitó ingresos constantes del Mónaco fabricando peligro y preocupando a la multitud.

2 finales en las tres últimas temporadas ha avanzado Juventus. En 2015 cayó ante el Barcelona. 

Buffon en dificultades 

Aún jugando en casa y disfrutando de una ventaja de 2-0, Allegri continuó utilizando tres centrales, dejando la agresividad llamativa del colombiano Cuadrado en el banco. Factor de seguridad dirían los inventores del “congelante”, con Alves batallando bravamente por la derecha con el suelto y temido Mbappé, y Alex Franco, controlando la otra banda. Pese a ese dispositivo, Buffon atravesó rápidamente por tres dificultades, incluyendo una pelota rasante devuelta por el poste con el arquero vencido. Al minuto 20, la Juventus había logrado clarificar su futbol, hasta ese momento sin salida desde atrás, sin conexión adecuada en el medio y con pocas ideas. Una vez asentado, el equipo de Allegri, tomó las riendas, decidió qué hacer, cómo y cuándo, y prevaleció.

Golpe a la quijada 

El primer gol del juego, fue producto de una estupenda maniobra colectiva de la Juventus en el minuto 33. El brasileño Alex Sandro tomó una entrega de Buffon y se proyectó por la izquierda, mientras la retaguardia del Mónaco regresaba apresuradamente. La entrega a Dybala acercándose a la vecindad del área fue precisa y el chavalo supo aguantar y realizar un trazado hacia atrás que fue abierto hacia Alves por la derecha. El brasileño, casi de inmediato, envió el largo centro siguiendo los pasos de Mandzukic, quien con un cabezazo hacia abajo, obligó a un rechace milagroso de Subasic, rematando de nuevo a quemarropa para el 1-0, agrandando la diferencia global 3-0, una carga demasiado pesada para cualquier equipo. 

Bombazo de Alves 

El segundo gol por caer el telón del primer tiempo, fue un mega-bombazo de volea logrado por Dani Alves, “cazando” una parábola en despeje de Subasic, durante la acción de un corner. El planeta se detuvo en ese instante. El 2-0, sepultaba al Mónaco, que sin embargo, siguió batallando hasta conseguir en el minuto 69, el gol del joven Mbappé, recibiendo un trazado raso y certero desde la izquierda. Un estallido frente a la nariz de Buffon, quien desde antes del inicio de los octavos de final, no era perforado. La pizarra no volvió a moverse, y con el triunfo 2-1, la Juventus avanzó a su novena final de Champions y segunda en los últimos tres años, seguramente contra el Real Madrid y su constelación de estrellas, victimarios del Bayern y del Atlético de Simeone.