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¡Qué arranque de juego amigos! El Atlético viajaba a bordo de un tren bala, en tanto el Real, en carreta, se veía desorientado. Los llamados “Ángeles blancos”, vestidos de negro, batallaban entre el asombro de lo inesperado mientras perdían 0-2 ante un Atlético que presionó como nunca en los primeros 15 minutos. Un gol más, y el equipo de Simeone borraría una desventaja que fue considerada mortal desde hace una semana, cuando el Real, con Cristiano brillantemente destructivo, le clavó ese 3-0 capaz de hacer desangrar a un dinosaurio.

19 años han pasado desde la final que disputaron el Real Madrid y la Juventus en Ámsterdam, oportunidad en la que los blancos se proclamaron campeones.

En el minuto 41, el primer tiempo se aproximaba a su final, cuando Benzema, enfrentando a tres hombres sobre la raya de fondo por la izquierda, frotó la lámpara, fabricó magia y realizó un serpenteo fantasioso en ruta hacia la cabaña de Oblak sin ángulo, pero con visión suficiente para hacerle ese trazado rasante hacia atrás a Kroos, quien remató abajo, rechazó Oblak, pero ahí estaba Isco, golpeando al hígado, marcando el gol que aseguró la presencia del Real Madrid en la final d
e Cardiff.

Grave perder el ritmo

¿Por qué el Atlético aplicó el freno en un momento de atrevimiento extremo y de inspiración seductora? Simeone debe haber escuchado que cuando tienes al rival groggy, hay que seguirlo apretando en busca de desplomarlo, sobre todo, cuando estás consciente que dispone de un armamento superior, y que tu misión de arrebatarle el botín es gigantesca aún para Hércules, y te exige ir más allá de lo humanamente posible. No fue eso lo que vimos. El Atlético se detuvo y el vértigo se apagó.

Entre esa pausa de calma, con el Atlético retrocediendo, el Real Madrid tomó el balón, el espacio y las riendas, logrando orientarse con la versatilidad de Isco, la pujanza de Modric y la presencia de Kroos.  El accionar de Benzema, facilitando el gol que aniquilaba la angustia, era todo lo que necesitaba el equipo de Zidane, que extrañó una estocada de Cristiano, sin chance claro en seis intentos. Lo más cerca que estuvo el portugués fue considerado off side en el minuto 69.

El sueño toma forma 

Era urgente para el Atlético marcar lo más pronto posible, y después de una excelente atajada de Keylor junto al poste derecho sobre remate de Koke en el minuto 5, y del cabezazo de Casemiro que neutraliza Oblak, se produce el tiro de esquina que Saúl endereza con dureza y certeza,  inutilizando el arañazo al balón de Keylor en el minuto 11, adelantando al Atlético 1-0 ante un rugido ensordecedor. Cuatro minutos después, el faul de Varane a Torres, la sentencia del penal, y el cobro de Griezmann con zurda, no el adecuado por ir muy al centro y arriba, pero potente para superar otro arañazo desesperado de Navas.

El “Calderón” era un volcán, pero el Atlético quitó el pie del acelerador, y antes de cerrarse las cortinas del primer tiempo, la jugada de Benzema, con los botines de Messi, magistral, posibilitando el remate de Kroos y el gol de Isco con 45 minutos pendientes, pero un natural bajón de voltaje al ver esfumarse la opción del tercer gol del Atlético, que equilibraba todo. Benzema firmó la visa para ir a 
Cardiff.

El factor Keylor 

Empujado hacia atrás para realizar la tarea que más domina, el Atlético quedó dependiendo de las contras en el segundo tiempo, pero necesitado de marcar tres goles sin permitir otro, fue controlado la mayor parte del tiempo. Sin embargo, dispuso de tres oportunidades para mostrar la grandeza del arquero tico Keylor Navas, sobre todo, esa del minuto 65, cuando Carrasco consiguió escape y posición de tiro aprovechando una falla en el fondo del Real, y su remate violento fue rechazado por Keylor, levantándose el balón apropiadamente para el cabezazo de Gameiro.

Otra vez Keylor resorteando prodigiosamente y manoteando, impide el tercer gol revitalizante que buscaba el Atlético. El 0-0 del segundo tiempo, tranquilizante para el Real Madrid, asfixiante para el Atlético, fue consecuencia del mejor manejo de lo especulativo por parte de la tropa de Zidane, acostumbrada a soltarse y volcarse, y de los reflejos fantásticos de Keylor, evitando el regreso del suspenso al “Calderón” que se desvanece. Merecido el avance del Real que irá a Cardiff para enfrentar al Juventus en busca de su décimo segunda Champions.