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Cheslor Cuthbert sigue sin mostrarse como el pelotero que en el 2016 bateó para .274, conectó 130 hits, entre ellos 12 jonrones, y empujó 46 carreras. Este año, tras irse en blanco en tres turnos en la derrota de los Reales de Kansas City con pizarra de 12-1 ante los Rays de Tampa Bay, el nicaragüense acumula cinco imparables en 42 oportunidades al bate, con solo un jonrón y una impulsada, construyendo un raquítico promedio ofensivo de 119 puntos. 

Por primera vez en la temporada, Cheslor apareció como titular en la segunda almohadilla, posición de la que intentó adueñarse en el spring training, pero fracasó. El mánager Ned Yost decidió alinearlo como noveno bate y apareció por primera vez en el cajón de bateo en la tercera entrada, en la que procuró descifrar al reconocido Chris Archer, quien venía de ponchar a cuatro en los dos primeros innings. Con cuenta de solo un strike, el costeño le hizo swing a un slider que se movía a poco más de 89 millas por hora, sacando un roletazo por la antesala. Evan Longoria cogió la pelota y lo puso out en la inicial. Este nuevo turno fallado lo hizo descender a .125 en su promedio ofensivo.

Juan Carlos Ramírez lanza hoy contra los Tigres de Detroit a las 8:05 de la noche, en búsqueda de su cuarta victoria de la temporada.

Tres episodios más tarde, el nacido en Corn Island volvió a comparecer ante Archer, que se mantenía dominante sobre la loma de los sustos, reduciendo a los Reales a solo tres imparables y ninguna carrera en los primeros cinco episodios. Por segundo turno consecutivo, Cuthbert fue otro más en el desfile de bateadores dominados, todos víctimas del feroz abridor de Tampa. Atrás en el conteo con cero bolas y dos envíos buenos, el nicaragüense conectó un elevado al jardín derecho, donde sin apuros el patrullero Colby Rasmus capturó la bola. Tras fallar nuevamente, Cheslor redujo su average a .122.

En el octavo inning, el nicaragüense volvió a la caja de bateo, seguro deseando no encontrarse con su verdugo de la noche, pero Archer que llegó al desafío en plan grande, seguía en el montículo, agigantado y con su brazo todavía humeante. Por tercera vez en el encuentro, el estadounidense lo doblegó en roletazo al infield, haciéndolo descender hasta los 119 puntos.

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