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Juan Carlos Ramírez titubeó en las dos primeras entradas y lo pagó caro. Un jonrón de tres carreras en el primer episodio y otro de dos anotaciones en el segundo, evitaron que el meteórico lanzador de la capital consiguiera su cuarto triunfo del año, pese a que trabajó sin mayores problemas los siguientes cuatro episodios, en una reacción brillante, que llegó demasiado tarde.

Sorprendido

Ramírez caminó sobre carbones encendidos y salió gravemente atormentado en tan solo el primer episodio. Un operativo rápido y contundente lo puso contra la pared cuando los espectadores apenas empezaban a acomodarse en sus butacas. El primer bate Ian Kinsler, le conectó imparable por el jardín central, acto seguido, Nicholas Castellanos ligó otro incogible hacia la zona del bosque derecho, y aunque maniató al siempre peligroso Miguel Cabrera por la vía del ponche, no pudo escaparse de la fatalidad, pues Justin Upton le descifró un slider y mandó la bola al otro lado del central, estableciendo así de rápido un marcador de 3-0. Este inicio titubeante asustó, pero no causó tanta preocupación.

Sin embargo, que en el segundo capítulo la historia siguiera con el mismo guion, eso sí provocó que las alarmas sonaran en el campamento de los Angelinos. Un Ramírez todavía turbado, fue víctima de otro asalto. Sencillo de James McCann y bambinazo de Andrew Romine lo pusieron en desventaja de 5-0, un resultado que pocos sospechaban, sobre todo por lo bien que había lucido el capitalino en sus anteriores salidas.

4.20 La efectividad de Juan Carlos Ramírez tras su presentación de anoche.

Reacción tardía

En la tercera entrada, tras sacar los dos primeros outs, se metió en complicaciones recibiendo sencillo de McCann y dándole pasaporte a Romine, no obstante, logró cerrar el episodio dominando a José Iglesias. El cuarto inning fue el primero que pudo retirar en orden. Kinsler falló en roletazo a la intermedia, Castellanos se ponchó y Cabrera sucumbió con un rodado por la antesala. El muchacho enviaba señales de recuperación, aunque la pizarra indicaba que ya era demasiado tarde.

Luego, en el quinto inning, siguió mostrándose dominante, como lo había hecho en sus últimas aperturas. Retiró el episodio sin pasar apuros. Dominó en elevado a Víctor Martínez, ponchó a Upton y obligó a Tyler Collins a batear un roletazo por la antesala. Posteriormente, en el sexto, ya agigantado, maniató a McCann, a Romine y a Iglesias, llegando de esa manera a diez hombres retirados en fila. Por otro lado, en el séptimo, el artillero Ian Kinsler, el primero en la tanda, le conectó sencillo, aunque después dominó a Castellanos y a Cabrera lo hizo batear para doble play. Lastimosamente los titubeos en las dos primeras entradas estaban siendo determinantes.

Ese daño sufrido en los innings uno y dos sumado a la casi nula productividad de los Angelinos, hicieron imposible que el nicaragüense optara a conseguir su cuarta victoria de la temporada. Eso sí, dejó evidencia de su capacidad de enderezamiento.

Hasta la hora de nuestro cierre, el juego estaba en la parte baja del octavo episodio y los Tigres lo ganaban 5-1.