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Al aterrizar este lunes en el aeropuerto de Cardiff, en Gales, a Cristofer González y su equipo de entrenadores, conformado por su tío Róger González y Wilmer Hernández, los estaba esperando el conductor que los trasladó hacia el Clayton Hotel. Rápidamente fueron disipadas las dudas sobre las condiciones que se encontraría el boxeador en ese país.

El hotel tiene condiciones de primer nivel con un gimnasio en el interior. A Cristofer, Róger y Wilmer les asignaron un cuarto cada uno y luego les dieron unos bonos para poder alimentarse los tres tiempos sin problemas ni restricciones. González, quien enfrentará este viernes al local Andrew Selby en un combate eliminatorio por el título 112 libras de la asociación Mundial de Boxeo (CMB), realizó un ligero entrenamiento que incluyó sombra, un poco de mascota con Hernández y golpeo a la pelotita de tenis para mantener los reflejos al 100%. Eso sí, Cristofer se encontró con la sorpresa de que hoy tendrá que subir a la báscula para un chequeo oficial que exige la CMB previo al combate de este sábado.

Peso controlado

“No tengo ningún problema con el peso, a pesar de lo largo del viaje, marqué 117 libras después del breve entrenamiento que tuve en el gimnasio del hotel donde nos estamos quedando. El prepesaje se va a realizar mañana (hoy) a las 6:00 p.m., hora de aquí (Gales), así que tengo tiempo para correr en la mañana y entrenar por la tarde y bajar esas dos libras”, comentó González, a quien se le escucha tranquilo y con la confianza de dar ese primer paso que lo catapulte a obtener esa ansiada oportunidad de título mundial.

González contó que este miércoles tendrá su primer cara a cara con Selby, en lo que será la primera conferencia promocional con los dos protagonistas del choque juntos. “Tengo mucha confianza por la preparación que hice, mi objetivo es destruirlo, salir a buscarlo desde el primer asalto para que sienta la presión y no encuentre variantes”, dijo el muchacho de la colonia Nicarao, Managua.