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Hércules pálido, golpeado por la anemia, moviéndose difícilmente como un sonámbulo, incapaz de retar a los leones y jabalíes que dice la leyenda, eso pareció “el Monstruo” de la NBA, LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland, en el tercer juego de serie por el banderín del Este con los heridos pero inesperadamente crecidos Celtics de Boston. Atrás 0-2, después de una paliza brutal por 130-86 en la segunda batalla, los de Boston, sin el aporte de su “as” de espadas Isaiah Thomas, provocaron un impacto imponiéndose 111-108 con un triple de última hora realizado por Avery Bradley, con el balón danzando caprichosamente en el aro, hasta entrar finalmente.

¿Cómo fue posible que la superioridad aplastante de los Cavaliers en los primeros dos duelos y la ventaja de 21 puntos sostenida en el tercer cuarto desaparecieran súbitamente, propiciando un derrumbe estrepitoso? Peor aún, ver a LeBron reducido a solo 11 puntos, tres en la segunda mitad, ninguno en el último cuarto, fallando sus cuatro disparos de tres, sin presencia en los tableros, desorientado en la oscuridad. Cleveland de regreso a casa, en busca de su decimoprimera victoria consecutiva en estos playoffs, se adelantó con parciales de 35-24 y 31-26 en la primera mitad, derritiéndose 21-32 y 21-29 en los dos últimos períodos. El triple de Bradley fue la estocada mortal quebrando el 108-108.

“ÉL ES HUMANO, SOLO ESO”

No, ese no era LeBron. De ninguna manera podía serlo. Viéndolo a través de una racha de 10 triunfos, el propio Jordan estaba admirado. LeBron atravesaba tempestades, derribaba montañas y se abría paso hacia la grandiosidad sin titubeos, cuando de pronto, se trabó. “El robot” de musculatura perfecta y empuje demoledor estaba desajustado, y consecuentemente la funcionalidad del equipo se agrietó. Al caer el telón, el estado de ánimo de los Cavaliers era sombrío. “Él es humano. Solo eso”, dijo el técnico de los Cavaliers Tyron Lue, en tanto LeBron explicaba sin pretender justificarse: “Ha sido un partido muy difícil. Mis compañeros hicieron un gran trabajo, pero ha hecho falta más ayuda de mi parte”.

Limitado a 11 puntos, acertando 4 de 13 disparos, con el agregado de tres tiros libres y solo un rebote a lo largo de 22 minutos, ¿qué es eso para alguien como James tan incidente y destructivo? La ventaja de Cleveland 66-50 en la primera mitad ocultaba “la pereza” de LeBron. Su solo presencia parecía ser suficiente, pero los Celtics, líderes de la conferencia en la temporada regular, reaccionaron y con Marcus Smart agigantado, marcando 27 puntos, respaldado por Bradley, Horford, Olynyk y Crowder, hicieron girar las cifras triunfando como visitantes sin Thomas en la trinchera, aprovechando que ese James no era LeBron y que los Cavaliers flaquearon. Ahora la serie se encuentra 2-1 a favor de Cleveland.