•   Madrid, España  |
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  • EFE

El Barcelona se proclamó este sábado campeón de la Copa del Rey al ganar 3-1 al Alavés en la final disputada en el estadio Vicente Calderón de Madrid, que acogió así su último partido oficial.

Leo Messi abrió el marcador con un tiro por la escuadra (30), poco después Theo Hernández igualaba de falta (33), antes de que Neymar (45) y Paco Alcácer (48) rubricaran el 3-1 que daba al Barcelona su 29ª Copa del Rey.

El argentino Lionel Messi y el brasileño Neymar, con un gol cada uno y una asistencia cada uno, lideraron la vigésimo novena Copa del Rey de la historia del Barcelona, resuelta al borde del descanso, impulsada por dos jugadores imparables, también este sábado para un Alavés que nunca desistió de la hazaña.

Pérdida la Liga y eliminado en cuartos de la Liga de Campeones esta temporada, la tercera Copa seguida del equipo azulgrana cierra la era Luis Enrique con un título más, un consuelo para un conjunto sin ningún trofeo en las dos grandes competiciones de este curso, lejos de los objetivos que se exige siempre en cada nuevo proyecto.

En un estadio que no se llenó, la despedida en partido oficial de medio siglo y catorce finales del torneo del Vicente Calderón, el Barça cumplió con los pronósticos frente al Alavés, que dio la cara, que terminó el año de su regreso a Primera con la cabeza alta, con el dolor de la derrota, pero con el entusiasmo de competir y llegar hasta la segunda final de su historia, hasta ser subcampeón de Copa.

Hubo partido hasta los últimos instantes del primer tiempo. Hasta ahí resistió el Alavés, hasta ahí no lo vio tan claro el Barcelona, pero después sí, con el 3-1 con el que llegó al descanso, lanzado por sus dos hombres más desbordantes, por su eficacia imponente y por un talento que casi siempre sale ganador: Lionel Messi y Neymar.

Entre los dos surgió el 1-0 a la media hora. No había tenido casi ocasiones hasta entonces el Barcelona, sólo un cabezazo desviado de Jordi Alba y un toque fortuito de Paco Alcácer que repelió Pacheco; le había contenido con rigor táctico, solidaridad e ímpetu en cada balón el Alavés, incluso con un disparo de Ibai Gómez al poste y varios trepidantes contragolpes, hasta que irrumpió de verdad Messi.