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Los Angelinos de Los Ángeles le ofrecieron a Juan Carlos Ramírez la oportunidad de reconstruir su carrera y convertirse en abridor; —él—, en cambio, les ha demostrado que valió la pena hacerle tal ofrecimiento. ¿Cómo lo ha hecho? Forjando trabajos como el de ayer ante los Marlins de Miami, a los que venció 5-2 y limitó a solo una carrera sucia en siete entradas completas, consiguiendo su quinta victoria de la temporada, la novena de su carrera y la 452 de la historia de los nicaragüenses en Grandes Ligas. Lo que asombra no es precisamente este alarde de dominio, sino la constancia con la que lo está haciendo.

Siempre en el primero

El “bendito” primer episodio volvió a ser productivo para los rivales de Juan Carlos, quien comenzó su jornada de ayer ponchando a Dee Gordon y doblegando en roletazo a las paradas cortas al peligroso Giancarlo Stanton. Sin embargo, sencillos consecutivos de Christian Yelich y Marcell Ozuna, sumados a un error del short stop Andrelton Simmons en tiro a la inicial, produjeron la carrera del empate, pues los Angelinos se habían adelantado gracias a jonrón de Mike Trout ante el abridor Vance Worley.  Tras el juego de anoche, las estadísticas señalan que Ramírez ha permitido que sus adversarios le anoten en la primera entrada en siete de las nueve aperturas que ha realizado esta campaña.

Tras ese inicio titubeante que se ha vuelto una constante, el nicaragüense se convirtió en un lanzador de gran dominio. El segundo episodio lo acabó sin atravesar problemas, pues dominó de forma autoritaria a J.T. Realmuto, a J.T. Reddle y a Christian Colón. Posteriormente, el lanzador de los Marlins, Worley, le abrió con imparable el tercer inning, pero resolvió obligando a Gordon a conectar un rodado dentro del cuadro y a Stanton a ligar un batazo que sirvió para forjar una jugada de doble matanza. 

Imbatible

En el cuarto, ya afianzado en la loma de los sustos, ponchó a Yelich y tras recibir cañonazo de Ozuna forzó a Justin Bour a fallar en un roletazo dentro del cuadro que fue útil para completar un doble play. Una entrada más tarde se metió en serias complicaciones al otorgar una base por bolas y permitir par de imparables, sin embargo, la defensa de los Angelinos simplificó la situación y evitó que los Marlins empataran el encuentro.  

Luego, no hubo forma de meter en zona de peligro al meteórico lanzador capitalino, que en el sexto, mostrándose de cuerpo entero como un pistolero de sobrados argumentos como abridor, retiró a los tres que enfrentó. Stanton, reducido a un bateador común, falló por tercera vez ante Juan Carlos, y tras él fueron dominados Yelich en batazo a la segunda y Ozuna en fly al parador en corto. 

Protagonista   

Era más que claro, el juego tenía un protagonista y ese era el mismo muchacho que los Phillies de Philadelphia, los Diamondbacks de Arizona, los Marineros de Seattle y los Rojos de Cincinnati decidieron desechar, considerando que no tenía tanto que ofrecer. Ramírez, a quien le había sido casi imposible establecerse, es ahora un pistolero de identidad dominante con los Angelinos, organización que al mando del experimentado Mike Scioscia decidió darle la oportunidad, no solo de seguir jugando, sino de convertirse en abridor. 

Él, en cambio, ha retribuido tal confianza luciendo dominante desde el montículo, como lo hizo ayer ante los Marlins, a quienes enfrentó por última vez en el séptimo inning, mismo en el que tras dominar de forma consecutiva a Bour y Realmuto, fue sacudido por un doblete casi jonrón de Riddle, pero el daño no pasó a más, pues obligó al legendario japonés Ichiro Suzuki a fallar en rodado a la intermedia. Salió del montículo con las manos alzadas no solo por el triunfo ante los de Miami, sino también porque las puertas del establecimiento se le han abierto de par en par.