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No es tan dramáticamente trágico como la pérdida de Aquiles para los griegos, pero quedar por seis o quizás ocho semanas sin su “as” de espadas Mike Trout, un dos veces Más Valioso en las recientes tres temporadas, agregando tres segundos lugares en el complemento de sus cinco años de actividad, iniciados con el título de Novato del Año en el 2012, hace que los Angelinos de Anaheim, el equipo en el que se abre paso hacia la notoriedad Juan Carlos Ramírez, se sienta amputado. 

Perder por casi dos meses a un aspirante a la triple corona, con seguridad el mejor pelotero que podemos ver en acción actualmente, más allá de su salario de 34 millones de dólares por temporada garantizado a partir de la próxima campaña, golpea en la mandíbula al mánager Mike Scioscia, con experiencia de 18 años, y obliga a las expectativas de playoff que pueden cultivarse desde un lejano subliderato compartido con Texas, once juegos atrás después del primer tercio de recorrido, a doblar rodillas.

EL PELOTERO PERFECTO

Un ligamento desgarrado en su pulgar izquierdo necesita de cirugía, sacando a Trout de los box scores mientras los agigantados Astros, líderes en las Mayores con 36 victorias, se alejan en el lado Oeste, y los Rangers de Texas, oscurecidos después de su ruidosa racha de 10 triunfos, pero muy cerca de Boston como mejor segundo lugar, lo necesariamente armados, se encuentren con la posibilidad de ensayar una recuperación estimulados por un probable retorno a los playoffs.

Viendo en acción a Trout, uno se pregunta, mientras disfruta su evolución hacia la grandiosidad a través de las cifras, si es el pelotero perfecto de todos los tiempos, dueño de todos los recursos imaginables. Segundo en porcentaje de bateo con .337; segundo en jonrones con 16, junto a Khris Davis y Joey Gallo, solo uno detrás de Aaron Judge; y 6 carreras empujadas menos que el líder Nelson Cruz, el ímpetu de Trout será engavetado por largo rato, mientras los Angelinos tratan de sobrevivir.

TEMIBLE ENEMIGO

Él ha demostrado ser multifuncional. Puede derrotarte de diferentes formas, no solo con su bateo constante y destructivo. También es superdañino con su agilidad defensiva y guante milagroso, o con un sprint levanta polvo sobre la grama tan bien cuidada acelerando una amenaza, o con su brazo capaz de lanzar rayos láser con mortífera precisión cortando pretensiones, o siendo tan ferozmente intimidante, que te obligue a presionar el botón del asombro en los momentos cruciales de cualquier juego. Un pelotero verdaderamente sensacional.

Hace unos días, el mánager de los Mets, Terry Collins, confesó haber tenido una ocurrencia genial: bolear intencionalmente a Trout con las bases llenas en busca de menor daño, reactivando el temor que provocaba en el cajón de bateo, Barry Bonds. Es una muestra de indefensión. Wilfredo Calviño lo hizo en nuestra vieja profesional con Marvin Throneberry, y también en México con Héctor Espino. Pitchearle a Trout con las bases llenas equivale a suicidarse.

Es obvio que sin Trout, los Angelinos se sienten como los griegos sin Aquiles.