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El español Rafael Nadal dio otro golpe de efecto en Roland Garros al alcanzar la victoria más holgada en sus 244 partidos en torneos del Grand Slam, mientras que el serbio Novak Djokovic estuvo contra las cuerdas antes de ganar su partido en cinco sets.

Si como las apuestas apuntan, esta edición del Grand Slam de tierra batida está entre Nadal, que busca su décima corona, y Djokovic, que persigue renovar el título, el español está marcando puntos morales antes de que se produzca el choque anunciado entre ellos en semifinales.

El español ha restablecido casi por completo la imagen del tenista imbatible que tenía hasta 2015, mientras que el serbio no logra recuperar el poderío que le llevó el año pasado a sumar el único grande que le faltaba.

A falta de rivales de entidad que permitan valorar el nivel real de Nadal, que hoy cumplirá 31 años, el español arrolló ayer 6-0, 6-1 y 6-0 al georgiano Nikoloz Basilashvili, de 25 años y 63 del mundo, un pegador que no tuvo tiempo ni de afinar su golpeo.

Ante un oponente de esa entidad, Nadal completó un partido casi perfecto, que mejoró incluso el 6-2, 6-0 y 6-0 que en 2012 asestó al argentino Juan Mónaco, que era hasta ahora su mayor paliza.

Fue además su partido 100 disputado a cinco sets sobre tierra batida, una serie en la que solo cuenta con dos derrotas, ambas en Roland Garros.

Nadal tendrá que subir el nivel para pasar a cuartos de final contra su compatriota Roberto Bautista, que derrotó al checo Jiri Vesly, por 6-3, 6-4 y 6-3, un especialista en tierra batida al que ya ganó en Madrid en 2014.

Novak sufre

La impresionante victoria de Nadal contrastó con los problemas de Djokovic, que estuvo contra las cuerdas frente al argentino Diego Schwartzman, un tenista de 24 años, 41 del mundo, que hasta ahora nunca había superado dos rondas de un Grand Slam.

El argentino, un especialista en tierra batida que esta temporada jugó cuartos de final en Montecarlo y semifinales en Estambul, le robó al serbio los dos primeros sets de la quincena, y solo la tenacidad del número 2 del mundo y cierta falta de consistencia por su parte le privó de una gesta histórica.

Dos veces por debajo en el marcador, Djokovic estuvo a punto de perder los nervios, pero en el tramo final se aferró al partido para esperar que Schwartzman descendiera su nivel. Entonces afloró la enorme diferencia en el ranking que hay entre ambos.

Su rival será el español Albert Ramos, cuartofinalista del año pasado y finalista este en Montecarlo, que venció, también en cinco mangas, al francés Lucas Pouille, 6-2, 3-6, 5-7, 6-2 y 6-1.