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Al amanecer de hoy en Cardiff, Hemingway hubiera dicho: el sol se tornó más brillante y su resplandor cayó sobre el agua, impresionado por la demostración que ofreció el Real Madrid conquistando su décimo segunda Champions mientras doblegaba al difícil y valiente Juventus 4-1 con par de goles de Cristiano, uno de Casemiro y el último de Asensio. De esa forma, el poderoso equipo minimizó el golazo de Mandzukic, merecedor de un cuadro en el Museo de Louvre, que niveló la pizarra 1-1 en el primer tiempo. 

El último dinosaurio 

¿Quién dijo que los Dinosaurios se habían acabado? Ahí está Cristiano con su espectacular doblete, arrebatándole el liderato de goleo a Messi aunque utilizando más juegos, saboreando su cuarta Champions, y colocándose en ruta a su quinto Balón de Oro. Él es un auténtico dinosaurio, sin disfraz. El lobo que siempre tiene sus motivos para hacer estragos.Zinedine Zidane agrandó su legado en el Club Blanco

¿Quién dijo que no hay invencibles? Ahí está el Real Madrid de Zidane, que hace dos días nos permitió titular con atrevimiento pero con confianza, “Se ve invencible”. Y lo es, desde que perdió el Clásico víctima del gol de Messi contra reloj. Atrás quedó su inesperada eliminación en la Copa del Rey. Ganó la Liga y desde los octavos de final, no hubo forma de sujetarlo en la Champions.

Un inicio audaz 

Sorprendió el Juventus con un despegue audaz. Estuvo encima del Madrid apretando tuercas y fabricando posibilidades, y de no ser por la atajada de Keylor Navas evitando que el taponazo rasante de Pjanic en el minuto 6 siguiera hasta las redes, el equipo italiano se hubiera adelantando. Fue tal la presión del Juventus, que en los primeros 10 minutos, Cristiano no fue visto y el medio campo blanco no respondía ni en contención, ni en conexión. El equipo italiano tomó todo el frente de ataque, exigiendo multiplicación de esfuerzos de una defensa, que se sentía en un campo minado.

Sin embargo, cuando se trata del Real Madrid, con ese armamento, y con esa confianza en su funcionamiento, conseguir el ordenamiento requerido era asunto de corto tiempo, y lo logró manejando el balón, abriendo juego por las bandas y creando espacios por el centro, mientras los cinco leones del Juventus, retrocedían en sus recuperaciones más preocupados de las intercepciones y de resolver problemas. 

Se quiebra el hielo

En el minuto 19, Cristiano quiebra el hielo y establece el 1-0. Dybala pierde un balón y Kroos trabaja la progresión por la izquierda, la pelota es trazada hacia Cristiano que se proyecta por el centro, y de inmediato extiende hacia Carvajal por la derecha, quien devuelve a la fiera con rapidez y exactitud en una diagonal bien dibujada. El remate de derecha, sin pérdida de tiempo, es ligeramente desviado por Bonucci. No puede Buffon y las redes se hinchan. Gana el Madrid 1-0, y el Juventus se aturde, pero pronto se reactiva.

La jugada del partido fue realizada por el equipo italiano en el minuto 26. Alex Sandro recibe en la zona izquierda alta desde lejos por parte de Bonucci, y coloca su pase en el pecho de Higuaín, instalado en el centro del área, quien baja la pelota y sin permitirle llegar al piso, la entrega al pecho de Mandzukic, quien también, antes de un descenso completo, con una media tijera, traza una parábola magistral que inutiliza el esfuerzo de Keylor y se mete en el ángulo superior derecho, para el 1-1. ¿Quién no saltó de su butaca? Hasta el propio Mandzukic estaba asombrado junto con el resto del planeta.Cristiano Ronaldo marcó un doblete para liquidar a la Juve.

Otro tiempo, Otra cara

En el segundo tiempo, el Madrid salió decidido a tomar el espacio y la pelota, y determinar qué hacer, presionando con una intensa ofensiva. Los centrocampistas del Juventus parecían tener los botines cargados de plomo, y la defensa comenzó a sentir el agobio, cuando Casemiro, desde lejos, tomó un rechazo rasante, apretó el gatillo y su potente remate de derecha, desviado por Khedira, fue hasta las redes. Adelantarse 2-1 con un dominio ya visible, le permitió al Madrid adueñarse de las riendas del partido.

El segundo gol de Cristiano a los 63, rematando al primer rebote desde la derecha en las narices de Buffon, fue aprovechando una entrega precisa del incansable y preciso Modric que llegó hasta el fondo en un alarde de proyección. Ese gol, estiró la ventaja 3-1 sacando la intriga del parque, y la estocada de Asensio en el minuto 89, rematando de zurda junto al poste derecho, selló la imprevista goleada 4-1. El legendario arquero Buffon, no lo podía creer. Apenas había permitido tres goles en 12 juegos, y en una noche, era perforado cuatro veces. ¿En qué pesadilla se había sumergido? Una vez más, se quedaba sin Champions.

El corazón partido

Los últimos minutos antes del cuarto gol, con el Juventus reducido a 10 hombres por la expulsión del colombiano Cuadrado consecuencia de doble amarilla, y por supuesto, con el ánimo recortado, el entrenador de la realeza, Zidane, aprovechó navegar en el mar de la tranquilidad, para abrirle espacio al ídolo local en Cardiff, Gareth Bale, por Karim Benzema, y también a Asensio quien cerró la pizarra, y Morata. 

El Juventus, aún con el ceño fruncido y consciente que todo está consumado con la pizarra 3-1, no renunció a su espíritu de lucha, y hasta llegó a fabricar un par de posibilidades de concretar. Fue triste ver al equipo italiano con tantos suspiros reprimidos e ilusiones imposibles de coronar. Lo que le quedaba fuerza y orgullo se convirtió en dolor. Eso sí, al amanecer de hoy, entre el ruido incontrolable de la celebración, el corazón del Juventus, como el de las tortugas, seguía latiendo después de muerto.

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