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Barcelona / EFE

El clásico entre los dos grandes del fútbol español llega en un momento muy delicado para una de las grandes figuras del Barcelona, Ronaldinho, cuyo rendimiento ha encendido ya algunas alarmas y ha sido discutido desde varios sectores, incluso el cuerpo técnico, que por primera vez en la Liga le mantuvo un partido entero en el banquillo, frente al Valencia (0-3).

Desde las filas madridistas, su compatriota Robinho representa la cara opuesta. Es la estrella emergente del clásico. El dominador del estrellato del fútbol sudamericano junto al gran ausente del duelo, el argentino Leo Messi.

Nunca antes se había puesto de tal manera en entredicho la figura de Ronaldinho, al que muchos consideran el gran artífice de la 'refundación' del equipo en 2003. Ronaldinho simbolizó la resurrección del Barcelona y fue precisamente un clásico, el de hace dos temporadas (0-3 en el Bernabéu), el que le encumbró como mejor jugador del mundo. El Balón de Oro y el premio de la FIFA le consolidaron en la cima.

Con Kaká como rey indiscutible del fútbol mundial (Ronaldinho es el quinto jugador mejor valorado en el premio anual de la FIFA) y Messi en el papel de líder del Barcelona, Ronaldinho sólo acapara portadas por su futuro y su posible salida del club, más que por sus goles (siete en 16 partidos) o por su intervencionismo en los partidos, cada vez más reducido al balón parado, una suerte en la que sigue siendo un fino especialista.

Los datos tampoco avalan al '10' azulgrana esta temporada. Un total de nueve jugadores han disputado más minutos en Liga que él, un detalle impensable hace apenas unos meses. Por vez primera desde que llegó al Barcelona ha sido suplente por razones técnicas --en Lyon, Montjuïc y Valencia--, y el equipo ha sabido solventar sin problemas los partidos en los que no ha participado por lesión o fatiga, a excepción de la derrota en Villarreal (3-1).

Muy por el contrario, Robinho llega al Camp Nou en su mejor etapa en el Real Madrid. Con la llegada de Bernd Schuster al banquillo ha desatado su mejor fútbol. Ahora se divierte sobre el césped, tras soltarse de las ataduras tácticas y las ayudas defensivas que le obligaba a realizar Fabio Capello.

El sistema 4-3-3 de Schuster le da total libertad en ataque y busca su sitio preferido para desatar sus bicicletas características. Está aumentando sus registros goleadores, una de sus cuentas pendientes con el Real Madrid. Y, más generoso en sus jugadas, ha creado complicidad con Raúl González y Ruud Van Nistelrooy, para formar uno de los tríos con más gol de Europa.

La temporada de Robinho cambió desde la polémica de su juerga nocturna tras un triunfo con Brasil. Un hecho polémico lo transformó Schuster en un acicate para su jugador. Optó por el mimo antes que por el castigo, y Robinho no le ha fallado.

Su magia apareció con el Santos en el Campeonato Brasileño de 2002. El niño formado en el fútbol de la calle, que a escondidas jugaba con el balón de noche en el cementerio de su natal Sao Vicente, había ganado dos Ligas para dar el salto a la elite y fichar por el Real Madrid.

Los minutos en su estreno en Cádiz, que dejaron con la boca abierta a cualquier seguidor del planeta, tienen continuidad ahora, tras superar un periodo de adaptación al fútbol español. En su crecimiento progresivo aún le falta un partido brillante en un clásico. La estrella emergente se examina en el Camp Nou.