•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Si somos fanáticos del futbol, un deporte de los más apasionantes, qué importa que el sol nos queme, que la lluvia nos empape, que los nervios nos alteren, que las emociones aprieten nuestros cuellos y que los corazones retumben aproximándonos al riesgo, si existe el Real Madrid. Nunca olvidaré al Barcelona de Guardiola como el más grande fabricante de magia que se ha visto después del Brasil de 1970 jefeado por Pelé, pero el Madrid es un equipo de siempre, atravesando diferentes etapas entre la furia de Di Stéfano y el impacto de Cristiano, pasado por “La quinta del Buitre” y la era de “Los galácticos”. Es el equipo ganador de 12 Champions, cifra quizás inalcanzable por otro equipo en estos tiempos tan difíciles por su mayúscula exigencia, con solo una asignatura pendiente entre su grandiosidad: ganar un triplete. 

DESTRUCTIVO. Dice Juan Villoro que el crack está rodeado de cierto dramatismo y yo agregaría de grandes figuras, como Jordan, Pelé, Di Stéfano, Zidane, Ronaldo, Messi, Tom Brady, incluso Diego, que no puede subestimar a quienes hicieron de sus trazos geniales goles imperecederos en la historia. Es el caso de Cristiano Ronaldo, precisamente esa compañía le ha permitido a Zidane sacarle el máximo de utilidad como un 9 puro, un auténtico tigre en el área, que en este Madrid posiblemente incomparable cuenta con la movilidad y destreza de Isco, el soporte de un mediocampo tan funcional, y las proyecciones profundas de laterales como Marcelo y Carvajal. A Cristiano no se le pide magia, sino capacidad de destrucción, y lo hace impresionantemente.

EL MEJOR EQUIPO. El Madrid, entrelazando etapas, ha sido el equipo de las remontadas increíbles, de los aplastamientos escalofriantes, de la arrogancia y de la contundencia, el ganador de 12 Champions que irá en busca de la 13, el que dispone de un banco poblado de estrellas que serían titulares en cualquier otro equipo de Europa, como James, “simplificando su grandeza”, el mejor equipo del mundo en estos momentos sin abrir el espacio para la más pequeña discusión. A veces, como en esta final frente al Juventus, se toma tiempo para organizarse, volcarse y destrozar, pero lo logra; en otras ocasiones como en algunos Clásicos con el Barcelona, se suelta de entrada, obliga al rival a retroceder, le tapa las salidas y lo agobia.

REPARTO ESTELAR. El Madrid puede matar de diferentes formas. De eso, todos están claros y explica porque es tan temible. Los aficionados llegan a las tribunas ilusionados con un gran show de poderío y habilidad, como el gol de Benzema, las llegadas de Modric, los quiebres de Isco, la certeza ejecutiva en sus pases de Kroos, los desbordes de sus laterales, las cabezas de sus centrales, las recuperaciones de Casemiro, y sobre todo, la presencia agigantada de Cristiano, “el Monstruo” del área. Visto desde cualquier butaca, este Madrid es un equipazo que se da el lujo de sacar a Benzema para que entre Bale, reemplazar a Isco por Asensio, a Kroos por Morata, no convocar a James, y tener a Pepe como reserva, junto con Kiko Casilla por si golpean a Keylor, ese tico que se convirtió en valioso factor de seguridad. Con esa plantilla, Zidane sabe que el fin del mundo está muy lejos. Vendrán más Ligas y más Champions, y quizás, un triplete.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus