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Cuando Alberto Pujols llegó a los Angelinos de Anaheim en diciembre del 2011, era el mejor bateador imaginable para una situación crucial, y para muchos, el mejor pelotero para fortalecer las pretensiones de un equipo. Cierto, con 99 empujadas y .299 puntos, había visto cortarse en 10 su racha de temporadas sobre 100 remolques y .300 puntos desde su ruidoso debut en el 2001, pero de ninguna manera eso lo hizo sospechoso de entrar en declive. Tan es así, que su equipo de una década, los Cardenales, multiplicaron esfuerzos por retenerlo, pero la propuesta de 220 millones no fue suficiente por 10 años, y Pujols decidió trasladarse a California por un poco más, 254 millones. Eso golpeó mucho a la ciudad de San Luis, que tanto lo apreció.

Propenso a problemas musculares aunque sin salir de juego, Pujols perdió algo de ritmo en el 2011 pese a conectar 37 jonrones con las 99 empujadas y .299 de average apuntado, así que los Angelinos, sin un bateador de 30 jonrones y sin un productor de 90 carreras en esa campaña, hicieron sonar las trompetas con su aterrizaje. En su primer esfuerzo con el nuevo equipo durante el 2012, Pujols descargó 30 jonrones con 105 empujadas, pero no regresó a los .300. Nunca más se ha aproximado a esa cifra, y aunque fue disminuido preocupantemente por las lesiones en el 2013, reaccionó esperanzadoramente con 28 cuadrangulares y 105 impulsadas en el 2014.

VEREMOS COMO CIERRA

Pujols disparó el sábado contra el también dominicano de los Gemelos, Ervin Santana, su jonrón 600, y el 155 con los Angelinos, a la edad de 37 años, con cuatro temporadas pendientes en su grueso contrato. Considerando que viene de disparar 40 y 31 jonrones con 95 y 119 remolques en el 2015 y 2016, se cree que Pujols dispone del fuego y poder necesarios para acercarse a los 30 con un buen cierre este año, pero es tema de discusión si podrá llegar a los 700 y superar a Alex Rodríguez (696) en el resto de su compromiso, llegando a la azotea de los 41 años, una edad solo apropiada para quienes no se han visto afectados por lesiones, sobre todo en uno de sus tobillos.

Descartado un reencuentro con su ritmo hiteador que le permitía fabricar excelentes porcentajes, Pujols se convirtió en apenas el noveno bateador en la historia con 600 vuelacercas, y necesitará pisar el acelerador para llegar a los 30 en este 2017, dejando señales que puede continuar siendo una excelente posibilidad en el cajón de bateo en situaciones cruciales, como lo ha sido durante tanto tiempo. Claro sin Mike Trout adelante tomando y robando bases, no solo se recortará su producción, sino que el pitcheo enemigo lo trabajará más liberado de presión. Por ahora no pierde el tiempo pensando en Barry Bonds (762), Hank Aaron (755) y Babe Ruth (714), pero quizás sí en los 696 de Alex Rodríguez.