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La forma como está siendo bombardeado Bartolo Colón tiene deshilachada la confianza que le tenían los Bravos cuando lo firmaron por un año y 12.5 millones de dólares, su salario más alto en las últimas 8 temporadas. “No sé si Colón permanecerá en la rotación”, dijo desfondado el mánager Brian Snitker, en tanto el pícher de 44 años, que parece súbitamente carcomido por el desgaste, considera que se encuentra atravesando una mala racha, y de ninguna manera, admite estar próximo al final de su carrera. Agregó: “Sé que puedo hacerlo mejor”. 

Todavía lo hacía el año pasado cuando ganó 15 y perdió 8 con 3.43 en efectividad lanzando para los Mets. Pese a ese antecedente inmediato, el equipo de Nueva York no le ofreció contrato para el 2017, y los Bravos saltaron hacia él con ese cheque de 12.5 millones. Hasta hoy, fatal equivocación. Colón gana 2 y pierde 7 en 12 inicios con un tenebroso 7.78 en carreras limpias, víctima de tres cañoneos consecutivos, entre ellos, 11 vuelacercas. Con 235 triunfos, Colón está a 8 de Juan Marichal, el máximo dominicano, y 10 detrás de Denis Martínez, el máximo latino. Si sale de la rotación y no recupera dominio en el bullpen, puede que no alcance ni al uno, ni al otro.

¿Qué es lo raro?

Las caídas repentinas no son algo extraño entre los lanzadores. Bob Gibson se retiró a los 39 años, es decir, cinco menos que los 44 de Colón. Después de insinuar un declive con 12-

10 y 11-13, el otrora “as” de los Cardenales, espectacular en Series Mundiales, se hundió en 1975 con 3-10 y 5.04 en carreras limpias. No volvió a ser visto en una colina. A los 41 años, Tom Seaver, un ganador de 311 juegos con 5 temporadas de 20 y 3 Cy Young, tiró la toalla después de 7-13 con Medias Blancas y Medias Rojas en 1986. Un año antes, a sus 40, había ganado 16 y perdido 11.

Incluso en los viejos tiempos, brazos de acero como el de Walter Johnson, se retiraban resoplando de cansancio a los 39 años. Ganador de 417 juegos entre 1907 y 1927, con la cifra por siempre inalcanzable de 110 blanqueos, 12 veces con más de 20 triunfos, incluyendo dos temporadas sobre los 30, el pícher de 3,509 ponches, que en 11 ocasiones terminó debajo del 2.00 en carreras limpias, colgó su escopeta después de 5-6 con 5.10 en efectividad y solo 48 “kaes” en 107 innings. A los 44, se encontraba en pantuflas navegando entre los recuerdos de su grandiosidad.

Solo quiere “uno más”

Seguramente Colón, entre los escombros de sus cifras, va a pedir “una apertura más”. Aunque distante de los Nacionales, el equipo de Atlanta batalla con Mets y Marlins por el subliderato del Este en la Liga Nacional, y necesita algo de seguridad en su quinto abridor, tan libremente bateado en estas semanas, mostrándose indefenso. A su edad, estos bajones de voltaje son esperados, así que las expectativas alrededor del brazo derecho de Colón parecen haber erosionado. Se encuentran entre cenizas, a menos que el mánager Snitker tenga una corazonada y vuelva a utilizarlo como abridor.