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De aquella selección de juego discreto, insegura de sus capacidades y carente de creatividad, que pasaba inadvertida hasta hace tres años, no queda nada. Pese al revés sufrido ayer ante la local Bolivia por 3-2, el equipo de Nicaragua demostró que está preparada para competir en un alto nivel durante la Copa Oro de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Futbol (Concacaf), que se celebrará en Estados Unidos, en julio próximo.

Fiel a la filosofía que le impregnó el director técnico Henry Duarte, la tropa nicaragüense saltó al campo del estadio Provincial de Yacuiba, a proponer desde el arranque del partido, como lo hizo el viernes pasado en el estadio Nacional de Futbol. Cuando muchos fanáticos apenas ocupaban sus asientos, la Azul y Blanco sorprendió a los anfitriones estableciendo el 0-1 parcial. 

La jugada la comenzó Juan Barrera, quien realizó un pique por el costado derecho, asistiendo a Quijano con un trazo diagonal; este sacó un remate potente desde fuera del área que se paseó entre toda la defensa boliviana y Jorge García cerró la pinza con un toque fortuito enviando el balón al fondo de las redes, cuando corría el minuto 6. El gol cayó como un balde de agua fría a los locales, que vieron cómo Nicaragua le cerraba espacios en la salida, rompiendo sus intentos de proyección.

De hecho, el equipo pinolero avisó que ampliaría el marcador al 15’, cuando Josué Quijano metió un centro que encontró a Daniel Cadena, pero el remate de cabeza del enlace se fue desviado cerca del poste izquierdo del marco que defendía el arquero Carlos Lampe. A penas dos minutos más tarde, Bolivia creó su primera ocasión clara, luego que Raúl Castro metiera un centro envenenado que remató con un testarazo Alejandro Chumacero, sin marca, pero sin dirección al marco.

Al 20’, Barrera; el jugador más incidente por Nicaragua, probó fortuna con un disparo de media distancia, exigiendo a Lampe a extenderse sobre su costado izquierdo para desviar el balón, que amenazaba con colarse. Acto seguido, un nuevo desborde del “Iluminado”, esta vez por la banda izquierda, pudo aumentar la ventaja de la Azul y Blanco, de no ser porque García no logró cerrar la diagonal que trazó Juan ante la mirada atónita de dos zagueros. 

Segunda estocada

Como canta el dicho, tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Al 36’, Carlos Chavarría controló con el pecho un balón que le entregó erróneamente el defensor Jordy Candia, encaró y se quitó al zaguero, para luego mandar un pase al fondo de las redes, con un toque potente y franco, poniendo el 0-2. Este tanto, a diferencia del primero, activó las alarmas del conjunto de casa y los obligó a reaccionar.

Tres minutos después del tanto pinolero, los locales tuvieron una clara oportunidad para descontar, luego que Chumacero recogió un balón que quedó suelto dentro del área tras un cobro de esquina, sacó un disparo que superó a Lorente, pero Marlon López lo repeló en la línea de gol. Nicaragua no tuvo la misma fortuna en la siguiente acción, similar a la anterior, en la que hubo hasta tres remates al marco de Lorente, hasta que Diego Bejarano perforó las redes.

Tras el descanso, Bolivia se asentó en el terreno y dispuso de las mejores ocasiones y la primera que tuvo la transformó en el empate. La combinación Raúl Castro-Gilbert Álvarez, que permitió a los sudamericanos ganar 0-1 en Managua la semana pasada, volvió a aparecer para darle tranquilidad a su selección. Asistencia del primero y remate del segundo de estos puso la igualdad en la pizarra. A esas alturas del partido, la condición física de los pinoleros comenzó a mermar y los locales consumaron la remontada.

En tiempo de compensación (90’+2), un desborde de Álvarez por el costado izquierdo, asistiendo a José Sagredo, permitió que este metiera un centro rasante que empalmó de primera José Luis Vargas para sentenciar el 3-2, que le dio una victoria sufrida a Bolivia, ante una tropa nicaragüense que, por su parte, dejó una buena imagen en la serie de dos amistosos. Después de lo visto en Managua y en Yacuiba, la Azul y Blanco debe ser considerada un rival de altura, guerrera.

Duarte y sus pupilos cumplieron con el objetivo principal de estos amistosos: demostrar consistencia en su juego, exhibir las virtudes y deficiencias que se deben mejorar de cara a la Copa Oro y ganar proyección a nivel internacional. Es buen momento para que puedan mejorar en el aspecto físico y en cómo aguantar un marcador en los cierres de los partidos, por lo demás, deben de sentirse orgullosos.