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Los desafíos amistosos entre Nicaragua y Bolivia, del pasado 2 y 7 de junio, que favorecieron a los sudamericanos por 0-1 y 3-2; estuvieron marcados por dos aspectos fundamentales: la falta de efectividad de los nicas de cara al marco en el primer encuentro y las deficiencias físicas exhibidas en los cierres de ambos partidos. Lo destacable de la tropa que dirige el estratega Henry Duarte, fue la forma en cómo apretó a su rival en las primeras partes y la capacidad de elaborar jugadas para gol, con creatividad y buen trato del esférico.

Por ende, el equipo nicaragüense, que se prepara para participar por segunda vez en su historia en la Copa Oro de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Futbol (Concacaf) logró ante Bolivia el objetivo que perseguía, identificar sus virtudes y deficiencias, para llegar fino al torneo que se celebrará en Estados Unidos, en julio próximo. Ahora, a un mes de su debut contra Martinica, Duarte y sus pupilos deben trabajar en favor de reforzar los aspectos que funcionan, sobre todo, en transformar las carencias en bondades.

Pese que la dinámica de la Azul y Blanco ha mejorado sustancialmente, respecto a la pobre imagen que dejaba hace unos cuatro años, su talón de Aquiles sigue siendo la condición física. Esta situación es un efecto propio de la falta de competitividad de la liga local, dominada desde hace una década por el Real Estelí; y debe ser un llamado de atención para los clubes de Primera División. La mano de Duarte, en cambio, se ha visto reflejada de forma pronunciada, convirtiendo un grupo luchador, creativo y de crecimiento sostenible.

En vista que el torneo más prestigioso a nivel de selecciones de Concacaf está a la vuelta de la esquina, el estratega debe encontrar la fórmula para que su equipo distribuya mejor sus energías y logre finalizar los partidos con empuje. Quizá la clave, de momento, esté en dosificar sus energías en la primera parte del partido y dar las pausas que sean necesarias cuando dominen el balón; sobre todo cuando tengan el marcador a su favor. Obviamente, habrá que mejorar en aspectos defensivos en virtud del rival que tengan enfrente.

Se hacen notar

Duarte aprovechó los fogueos para observar detenidamente el desempeño de sus jugadores, y así elegir a los 23 que lo acompañarán en Copa Oro. Por si no lo tenía tan claro, Juan Barrera le demostró al timonel que es un jugador capaz de cambiarle el rostro al grupo. Tras el primer desafío contra los bolivianos, el estratega declaró que el ‘Iluminado’ “no hizo falta”, pero en el juego celebrado en de Yacuiba, el capitán de la selección fue el jugador más destacado. Está de más decir que su presencia en el torneo de Concacaf es indispensable.

Otros como Jason Casco, el líder en la defensa nicaragüense; Josué Quijano, que con sus constantes proyecciones puso en apuros a la zaga contraria; Manuel Rosas, el que da la pausa en cuando el balón pasa por sus pies; y Marlon López, atento en la recuperación y con visión panorámica para distribuir a sus compañeros de adelante, deben ser considerados titulares indiscutibles, pues quedó claro que son las piezas que mandan en sus respectivas posiciones. Asimismo, Luis Fernando Copete, quien se recupera de un desgarro en el menisco de la rodilla derecha, tendría garantizado su lugar, si logra mejorar.

Daniel Cadena, quien desde su retorno al combinado nacional para la Copa Uncaf ha mostrado un elevado nivel en su juego, se convirtió en el medio de contención que necesitaba el “Chino” López como relevo. Pese a que Duarte volvió a usar a Cadena en su posición natural como enlace, en el segundo amistoso contra Bolivia, podría ser más útil acompañante idóneo de Marlon en la Copa Oro.

Jorge García, el joven atacante del Walter Ferretti, se ha ganado la confianza del estratega, al límite que fue titular en los dos partidos contra los sudamericanos y fue autor del primer tanto en el 3-2. Su desempeño le puede valer para exhibirse en el torneo de la Concacaf, a pesar de su poca experiencia a nivel internacional, ha demostrado el temple necesario para afrontar duelos de altura, no ha desentonado. Tampoco lo han hecho Bismarck Montiel y Cyril Errington, aunque claramente necesitan mejorar bastante, en relación a sus compañeros.

Cuando lo individual y lo colectivo funciona en un grupo, lo más probable es que ese desempeño venga acompañado de triunfos. Por ende, es factible creer que Nicaragua puede aspirar a avanzar de ronda en Copa Oro, donde enfrentará a Martinica, Panamá y Estados Unidos, el 8; 12 y 15 de julio, respectivamente.