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No hubo quejido del muerto. Los Cavaliers, resurgiendo a través de un espectacular desborde, tan imprevisible como si desapareciera la Esfinge de Guiza, quebraron marcas ocultas en el rincón de los improbables —49 puntos en el primer cuarto y 86 en la mitad del trayecto—, para terminar con la invencibilidad de los Warriors, doblegándolos 137-116 en el cuarto juego de la final, y abriendo espacio para soñar levemente con la proeza nunca concretada: voltear un 0-3. Entrando con ventaja de 19 puntos al último cuarto, Cleveland, que ganó los tres primeros 49-33, 37-35 y 29-28, dosificó el desgaste físico, supo contragolpear con precisión cuando las circunstancias, y con LeBron imponiendo marca de 9 triples dobles en finales, dejando atrás a Magic Johnson, aseguró con último parcial 22-20, su primera victoria, reactivando las velas de la esperanza, cuando estaban por apagarse.

Espectacular inicio

De entrada, los Cavaliers se zambulleron con un ímpetu demoledor en el partido llegando a conseguir ventajas de 15 puntos (24-9) y de 16 (29-13), aturdiendo a los Warriors, deshilachando su tan promocionada defensa. Las asistencias de Lebron y el cañoneo de J.R.Smith, Irving y Love, encendieron las tribunas en Cleveland. Envuelto el partido en un ritmo huracanado los Warriors reaccionaron recortando la diferencia a 6 puntos (31-25) con un triple de Durant y 3:34 minutos pendientes. A partir de ese momento, los Cavaliers se volcaron haciendo estragos, hasta alcanzar la cifra récord y naturalmente escalofriante de 49 puntos en un cuarto, mientras los Warriors, pese a sus estimables 33, se veían reducidos. La diferencia de 16 puntos fue un certificado del crecimiento de los Cavaliers, necesitados con urgencia de una victoria que evitara lo que sería una tenebrosa barrida y funcionara como oportuna transfusión de sangre. Kevin Love con 14 y Kyre Irving con 11, fueron los mejores anotadores, en tanto, Lebrón con 8 fue líder en asistencias con 6 y atrapó 4 rebotes.

Sigue el bombardeo

Sostenido semejante ritmo, decreció la puntería en el segundo cuarto, pero no la intensidad exigiendo un derroche de energía. Volvió a imponerse Cleveland con un equilibrado 37-35 que le permitió estirar ligeramente la diferencia de 16 a 18 puntos en la mitad del recorrido. Los Cavaliers, aprovecharon la continuidad de su agresividad completando en los dos períodos 13 triples en 22 intentos, y aunque flaquearon en la ejecución de tiros libres, quebraron la marca de 81 puntos en la mitad del trayecto, marcando 86 por 68 de Golden State. Tres descomunales acciones de LeBron, dos con entradas fulminantes realizando contorsiones musculares abrebocas, y otra con un triple revestido de espectacularidad para elevar a 80 la puntuación de Cleveland. Durant llegó a 22 puntos, y raramente Livingston era el segundo mejor anotador de los Warriors con 10. ¿Y Curry? Limitado a solo 2 puntos de tiro libre en el primer cuarto, solo pudo agregar 4 en el segundo para un total de 6, aunque lideraba el equipo con 6 asistencias.

Sostenimiento y remate

El equilibrio en la progresión del juego se mantuvo en el tercer cuarto, aunque la puntuación siguió descendiendo. Se impusieron los Cavaliers 29-28, agregando un punto de ventaja en lo global, 115-96, lo que supone un margen tranquilizante, aún con los Warriors enfrente. Con sus pases, violentos ingresos y remates como el realizado faltando 8:45 minutos, con falla, seguimiento y golpeo contra el tablero, moviendo las cifras 96-77; LeBron continuó mostrando su incidencia. Irving con 32, James con 29 cerca de un triple doble, y Love con 23, enloquecían a los Warriors, que tenían en Durant con 31, a su atacante más efectivo. En el tramo final, con LeBron firmando su noveno triple doble en finales, 31 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias, los Cavaliers se plantaron con la firmeza que los caracterizó durante todo el juego, ensancharon sus pulmones y están con vida al imponerse 137-116.