• |
  • |
  • Edición Impresa

De pronto, el Erasmo Ramírez dominante de abril y mayo, capaz de construir un balance de 3-0, se ha convertido en un lanzador descifrable. En sus últimas tres aperturas, incluida la de ayer contra los Atléticos de Oakland, ante quienes salió sin decisión gracias al apoyo ofensivo de su equipo, el pistolero rivense tiene récord negativo de 0-1 y efectividad de 8.03, producto de 11 carreras limpias en 12.1 episodios, recorrido en el que permite 23 imparables (2HR), propina 12 ponches y otorga solo un pasaporte.

Ayer, ante los Atléticos, a quienes había enfrentado ocho veces como abridor obteniendo una foja de 0-7 y efectividad de 5.04, realizó un trabajo discreto de 5.1 episodios, en los que le conectaron 10 incogibles y le produjeron tres anotaciones limpias, haciéndolo desmejorar su efectividad de 4.09 a 4.20.

Buen inicio

Erasmo subió al montículo y rápidamente mostró credenciales de pícher dominante. Tras recibir imparable del primer bateador que enfrentó, el jardinero derecho Matt Joyce, ponchó a Chad Pinder, dominó en elevado al jardín derecho a Jed Lowrie y doblegó por la vía de los strikes al peligroso Khris Davis, quien se presentó al encuentro con un promedio ofensivo de 229 puntos y las intimidantes cifras de 17 jonrones y 39 carreras impulsadas. Con esta actuación, el rivense logró por primera vez en la temporada retirar sin carreras la primera entrada. En sus cinco aperturas anteriores, los Tigres de Detroit, los Yanquis de Nueva York, los Angelinos de Los Ángeles, los Rangers de Texas y los Marineros de Seattle fueron capaces de producirle al menos una anotación en el inning uno.

Siguió con su demostración de dominio en la segunda ronda, cuando de forma consecutiva ponchó a Yonder Alonso y Ryon Healy, para luego recibir sencillo de Trevor Plouffe y terminar el episodio obligando a Jaycob Brugman a fallar en roletazo a sus manos. Hasta entonces lucía indescifrable y parecía encaminarse a una jornada destacable que tenía pinta de terminar en su cuarta victoria del año.

De pronto, el caos

Sin embargo, de un momento a otro, Erasmo pasó de ser dominante a ser fácilmente golpeado. En la parte alta del tercero, luego de poner out a Josh Phegley, recibió cinco imparables consecutivos que rápidamente lo pusieron en desventaja de 3-0, siendo esta la tercera apertura seguida en la que permite más de tres anotaciones. Ya abajo en el marcador, reaccionó y obligó a Healy a batear para doble play.

En su siguiente salida al montículo, Ramírez volvió a meterse en problemas, aunque al final, con un poco de suerte, logró salir del apuro. Plouffe llegó a la inicial gracias a un error del shortstop Tim Beckham y Erasmo llenó las almohadillas otorgándole pasaporte gratis a Brugman y golpeando a Phegley. La situación no podía ser peor. No obstante, Joyce conectó un roletazo a las manos de Erasmo, propiciando una doble matanza que salvó de la debacle al nicaragüense, quien en el cierre del cuarto vio cómo su equipo lo respaldaba acercándose en la pizarra 3-2.

Sale cabizbajo

Con el marcador ajustado, el rivense pareció recuperar el ánimo y sacó el quinto inning sin complicaciones, ponchando incluso a dos adversarios. Pero en el sexto, tras eliminar a Plouffe en elevado que capturó el receptor, Brugman y Phegley le conectaron cañonazos consecutivos, enviándolo cabizbajo a las duchas, sin la posibilidad de conseguir su cuarto triunfo del año.

Al dogout, Erasmo llegó elevando plegarias. Se rumora que pedía un despertar de la ofensiva de Tampa que provocara un giro en la pizarra y lo salvara de la derrota. No esperó demasiado, pues en el cierre del sexto, su equipo cambió el marcador de 3-2 a 5-3, dejándolo sin decisión. El encuentro finalizó 6-5 a favor de los Rays en 10 entradas.