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Juan Carlos Ramírez consiguió su sexto triunfo este año en Grandes Ligas el jueves pasado, con la soga al cuello, sobreviviendo a un vendaval de inconsistencia al permitir cuatro carreras, siendo rescatado de lo que sería su quinta derrota de la campaña, gracias al bateo de los Angelinos de Los Ángeles que desfiguraron al picheo de los Tigres de Detroit.

Este martes, Ramírez subirá al montículo en busca de su séptimo triunfo, nada más y nada menos que ante los Yanquis de Nueva York, a quienes les lanzará como abridor por primera vez en su carrera. Pero si solo el hecho de enfrentar a los Mulos es un reto mayúsculo, en el plano individual tendrá enfrente al zurdo CC Sabathia, ganador de siete juegos con 4 derrotas esta temporada, de mucha experiencia.

Ha perdido consistencia

Pero al margen de medirse a los Yanquis y Sabathia, es necesario que Ramírez empiece a mostrar estabilidad nuevamente y recuperar su dominio en la zona de strikes. El nica se ha mostrado muy vulnerable en las últimas dos salidas, manteniendo siempre ese mal que le aqueja en los arranques de juegos en los que casi siempre le anotan carreras en el primer inning.

Si bien es cierto, Ramírez tiene un buen balance en sus últimas 4 aperturas, gana 3 y solamente pierde una, pero si se entra a revisar en detalle, en las recientes dos salidas, ha permitido 11 carreras en 9.1 innings. Contra los Mellizos de Minnesota fue atacado despiadadamente con 7 carreras en solo 4.1 entradas, permitiendo 8 hits, incluyendo tres jonrones.

Después, contra Detroit completó 5 episodios, no sin antes aceptar 10 imparables, cuatro carreras y un jonrón. Ante los Tigres, Juan Carlos tuvo una de las actuaciones más irregulares de la campaña pero terminó triunfando gracias al apoyo ofensivo de su equipo. Mañana tendrá que mostrarse pletórico, volver a mesclar ese slider, curva y recta con maestría, tres lanzamientos que le estaban dando buenos resultados.