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En el nuevo gimnasio Nicarao, ante una buena cantidad de aficionados que asistió a conocer el complejo de boxeo, Ricardo Blandón (7-0, 3 nocauts) se erigió como rey. El novel muchacho que hasta ayer tenía solo 6 victorias sin derrotas, se convirtió en el nuevo campeón Fedecentro 118 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), después de destronar al aguerrido Aron Juárez (10-4-2, 1 nocaut), en el combate estelar del cartel boxístico que organizó la promotora Pinolero Boxing de Marcelo Sánchez.

Blandón se impuso por decisión mayoritaria (el juez Silvio Ortiz vio la pelea empatada), gracias a la utilización correcta de sus recursos técnicos ante un Juárez frontal, que perdió pronto el oxígeno y eso mermó un poco su volumen de golpes. Para mermar las condiciones del excampeón fue clave la conexión de ganchos incesantes del pequeño Ricardo, que buscó la pelea en corto constantemente, evitando que Juárez desarrollara esos golpes en recto que suele tirar y hacen daño.

Con la buena relación profesional que están teniendo Marcelo Sánchez y Rosendo Álvarez, manejadores de Juárez y Blandón, respectivamente, no sería una mala decisión celebrar una revancha inmediata. Aron merece la oportunidad de intentar recuperar su cetro, mientras que una segunda pelea le podría servir a Ricardo para confirmar que lo sucedido este domingo no fue una casualidad. Además la pelea fue entretenida, los dos muchachos se dejaron el alma en el ring, fajándose desde el primer asalto.

Blanco vs. Mejía, confirmado por título Fedelatin

La mejor pelea

Pero si toca escoger la mejor pelea de la cartelera, sin duda ese mérito se lo llevaron Leandro Mendoza y Róger Collado, quien al final se impuso por decisión unánime, no sin antes salir cortado.

Sorprende mucho la valentía y bravura que el veterano Leandro Mendoza, originario de Granada, muestra en el ring. Ayer, a pesar de sufrir una caída en el primer asalto, producto del golpeo a los bajos de Collado, Mendoza se levantó a fajarse, a morir con las botas puestas en ese round, finalmente sobrevivió y después dio una cátedra de gallardía, esa que le falta a los boxeadores extranjeros sinvergüenzas que aterrizan en Nicaragua solamente a tirarse al primer golpe que sienten.

Perdió Mendoza ante un muchacho joven como Collado, pero seguramente se fue a su casa con la satisfacción de haber desquitado con honores su bolsa. En otros combates, Abelino Cáceres se impuso a Marlon Cruz por decisión mayoritaria. En tanto, Reynaldo Jiménez le arrebató el invicto a Manuel Guzmán.