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El novato Aaron Judge, de 25 años, está levantando polvaredas mientras provoca grandes expectativas, no solo en Nueva York, sino en el planeta beisbol. Hay columnistas superexcitados que lo comparan con Mickey Mantle, el último yanqui, y solo uno de dos con ese uniforme —Lou Gehrig es el otro —, ganadores de la triple corona del bateo. No sé qué tanto sabe Judge de Mantle. Él nació en 1992, es decir, apenas tenía tres años cuando murió Mickey y posiblemente no ha tenido tiempo de leer “El último muchacho”, la mejor historia del más querido yanqui, escrita por Jane Leavy, una brillante alumna de Red Smith, quien también graficó a Sandy Koufax en otro excelente trabajo: “El legado de un zurdo”.

AVANZA ZUMBANDO

Antes de los juegos de anoche, Judge, con 22 jonrones y .347 puntos, era líder en esos dos casilleros de la triple corona, en tanto con 49 empujadas se encontraba solo una detrás de Nelson Cruz, el artillero de los Marineros de Seattle. A sus 25 años, necesitado de madurez, Judge es por supuesto un material de urgente estudio de parte de los tiradores en las mayores, y podría perder ritmo, sobre todo en porcentaje por su preferencia hacia el poder que destroza, mientras la temporada avanza. Hasta hoy, pese a sus 72 ponches que lo colocan en línea hacia más de 160, no se ha visto perturbado entre tanta notoriedad, sabiendo que cada uno de sus movimientos es seguido por las cámaras.

El pasado domingo, Judge conectó un jonrón de 495 pies, dejando a todos con la boca abierta y rascando cabezas. Mantle, en el viejo Yankee Stadium, hizo rebotar una pelota que viajaba hacia la calle, en la cornisa del tercer piso sobre un lanzamiento de Pedro Ramos. Fue una parábola salvaje, que se recordará por siempre para relatarla a las nuevas generaciones. La bola golpeada por Judge viajó a 119 millas por hora, menor velocidad que las 121 registradas con un estacazo previo contra Chris Tillman, alcanzando una altura de 124 pies.

UN RETO MAYÚSCULO

El reto de la triple corona es muy exigente, y por ahora, muy temprano para entrar en cálculos. Ningún novato lo ha conseguido. En 1956, Mickey Mantle tenía 24 años cuando disparó 52 jonrones, impulsando 130 carreras y registrando .353 puntos. No creo que Judge pueda lograr la proeza, aún sin dudar de su enorme potencial, plenamente comprobado, superando hasta hoy todas las expectativas, pero recordándome que bateadores capaces de disparar 35 jonrones a la altura del Juego de Estrellas no han llegado a 50 al caer el telón.

Aunque es más viable que la triple corona, pienso que también es poco probable verlo superar la marca de 49 para un novato, establecida por Mark McGwire en 1987, cifra líder de la liga. Disfrutar del show de poder que está ofreciendo Judge refresca el beisbol. ¡Qué bueno sería no verlo perder frecuencia! Este es un deporte que solo se engrandece con el movimiento de las cifras y Judge tiene la posibilidad de hacerlo. Poco a poco, estará batallando con la presión que se coloca encima a peloteros que hacen sonar las trompetas con sus proyecciones. El reto ahí está. Como advertía René Molina: el tiempo dirá la última palabra.