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Juan Carlos Ramírez se retiró la noche del martes del montículo con 111 lanzamientos después de 6.2 entradas de labor, su máxima cantidad de picheos como abridor en Grandes Ligas. No completó los 7 innings contra los Yanquis de Nueva York y dejó el juego perdido 2-1, pero el brillo de su trabajo quedó intacto; el nica lució pletórico, muy astuto y calculador en sus lanzamientos, de acuerdo al bateador que tenía en frente.

No fue casualidad que J. C. nada más permitiera 5 imparables. Desafortunadamente se equivocó en el séptimo contra Chase Headley, quien le leyó perfectamente el slider, depositando la pelota detrás del jardín central. Ese fue el único descuido tangible de Ramírez, pero en los innings anteriores había escrito una obra de dominio sobre una artillería temible.

De los 111 lanzamientos que utilizó Juan Carlos, 46 fueron sliders, 10 curvas y 55 rectas, resumiendo un total de 68 strikes y 43 bolas. En el quinto y sexto fue donde más utilizó el slider con 13 y 12, respectivamente; y en el séptimo, cuando se esperaba que continuara con el mismo ritmo, empezó a atacar primeramente a los bateadores con las rectas de dos y cuatro costuras, luego intentó mezclar su velocidad con el slider, pero ya había perdido el control de la zona y el jonrón de Headley lo sacó de concentración.

Dominó a Judge y Sánchez

Tanto resultado le dio este lanzamiento al nica que por ejemplo en el primer episodio, enfrentando al temible Aaron Judge, lo ponchó con un slider de 90.2 millas. Antes lo había montado en 2-1 con una recta y otro slider también de 90.2. A Judge lo trabajó con la precisión de un cirujano, estuvo atacándolo con rectas de cuatro costuras y en el momento justo, ¡zas!, Juan Carlos caía con el slider.

Juan Carlos Ramírez frenó al temible Aaron Judge

En el cuarto episodio, siempre contra el mismo Judge, siguió con la misma tónica. De los dos disparos que usó para dominarlo, el primero fue slider y el segundo una recta con la que elevó la pelota al jardín derecho.

Con cada bateador tuvo un trabajo especial. Revisemos cómo se comportó Juan Carlos por ejemplo contra Brett Gardner, a quien ponchó dos veces. En el primero le tiró 5 disparos, cuatro fueron rectas y solo una curva, que cayó fuera de la zona de strike. Ante Gardner no usó el slider. Después lo volvió a enfrentar en el segundo, dominándolo con tres lanzamientos de velocidad y en el séptimo el comportamiento del nica fue el mismo: con tres misiles de dos costuras lo dejó retratado en el plato.

Ahora revisemos cómo estuvo Ramírez contra otro de los peligrosos de Manhattan: el muchacho receptor Gary Sánchez. A este, el nica lo enfrentó en el segundo inning, le abrió con slider y luego le tiró dos rectas de dos costuras, obligándolo a roletear por el campo corto. En el cuarto, Juan Carlos retó a Sánchez por segunda ocasión, esta vez con dos sliders nada más, y lo hizo fallar por el mismo camino: rola al short stop, out en primera. En el sexto, volvió a dominarlo con cuatro lanzamientos: una recta y tres sliders. Fue precisamente en el quinto que el nica ejecutó 12 veces ese lanzamiento.

¡Se redimió!

Scioscia: “Estuvo grandioso”

“J. C. lanzó un juego grandioso. Salir de complicaciones ponchando a Castro con un slider en el primer inning, cuando había corredores en segunda y tercera, fue estupendo. Después él siguió con sus picheos, la velocidad era buena y casi termina el séptimo episodio, lo cual es muy bueno”, explicó el mánager de los Angelinos, Mike Scioscia, el responsable de que hoy Juan Carlos esté rindiendo en un nivel superlativo, superando las expectativas que se tenían con él.

“No quiero lanzar 111 lanzamientos, a menos que esté tirando un juego perfecto”, dijo Ramírez a Los Angeles Times. “No sabía que tenía muchos lanzamientos hasta que vi el marcador. Yo estaba como, ‘Oh,’ eso es mucho. Pero es parte del juego, ¿sabes? Iba a llegar allí en algún momento. Me alegro de haberlo hecho hoy (el martes)”, agregó el espigado lanzador.