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Cody Bellinger tiene 22 años. Los Dodgers no pensaban apresurarlo, pero la lesión del guardabosques Andrew Toles, tratando de preservar un intento de no hitter de Julio Urías, hizo que Bellinger aterrizara en Las Mayores el 25 de abril, dos días después que Aaron Judge, el explosivo novato de los Yanquis, de 25 años, con cierta experiencia acumulada en el cierre del 2016, disparara su sexto jonrón. En este momento, antes de los juegos del sábado, la diferencia entre ellos es de 4 vuelacercas, 23 para el derecho Judge y 19 para el zurdo Bellinger. 

Hay tiempo para discutir

Menos fuerte muscularmente que Judge, 6-7 y 282 libras, los jonrones de Bellinger 6-4 y 210 libras, no son tan salvajes, pero ha sido capaz de mantener la misma frecuencia 18-17, ligeramente a su favor desde su debut, empujando a los Dodgers, que estaban con balance de 9-11, a ganar cinco de seis juegos iniciando una llamativa escalada. La comparación se extiende al ritmo de carreras empujadas (52 de Judge en 63 juegos, por 43 de Bellinger en 49 juegos), con marcada diferencia en promedio de bateo (339 de Judge y 253 de Bellinger).

Con más de media temporada por delante, un trayecto que fue suficiente para que Bob Horner de los Bravos obtuviera el título de Novato del Año con 23 jonrones y 63 remolques en 89 juegos durante 1978, hay mucho que ver y discutir entre Judge y Bellinger. La relación de cifras sería más intrigante y abierta a mayores expectaciones, de haber sin la diferencia de 15 juegos entre ellos.

Bellinger más presionado

Estando en diferentes ligas, se podría dar por un hecho que ambos se encuentran en la ruta para ser Novatos del Año, pero ¿cómo perder de vista al tirador venezolano Antonio Senzatela, de 22 años, ganador de 9 juegos por solo 2 derrotas con los Rockies de Colorado y 4.10 en carreras limpias? Un probable ganador de 20 de no decrecer, Senzatela le plantea a Bellinger una gran batalla por la distinción, en cambio, un prematuro aspirante a la Triple Corona como es Judge, no se siente perturbado por una competencia peligrosa.

Tanto en Nueva York con Judge como en Los Ángeles con Bellinger, la excitación del periodismo es mayúscula. Y es que no hay manera de ser indiferentes a la explosividad de estos dos prójimos separados tres años y con un potencial exuberante. ¿Quién prevalecerá? Es lo que quisiera saber, pero es obvio que será necesario esperar un buen rato para tener pistas más claras sobre el futuro inmediato de cada uno, y meternos en el vértigo de las especulaciones. Hasta hoy, todas las miradas han sido para Judge, pero ¡ojo con Bellinger!