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La duda sobre la participación de Alexis Sánchez en el debut de Chile en la Copa de las Confederaciones se mantendrá hasta poco antes del duelo contra Camerún este mediodía, cuando el seleccionador de la Roja, Juan Antonio Pizzi, tome la decisión.

El delantero del Arsenal sufrió un esguince en su tobillo izquierdo durante una práctica hace tres días y desde entonces no ha vuelto a entrenar junto a sus compañeros, incluida la sesión oficial de este sábado en el estadio del Spartak de Moscú, escenario del debut contra el campeón africano.

“Va a continuar con la recuperación pasiva y nos tomaremos hasta el día de mañana (hoy) para tomar la mejor decisión teniendo en cuenta que será el primer partido del campeonato”, declaró Pizzi en conferencia de prensa, justo antes de la sesión preparatoria.

El técnico hispanoargentino, no obstante, se mostró “optimista”. “Las pruebas médicas nos hacen ser optimistas, pero el jugador aún siente dolor y por eso nos tomaremos hasta mañana para tomar una decisión”, dijo.

En caso de no poder jugar, sería un duro golpe para el campeón sudamericano, que para este primer partido ya no podrá contar con otro puntal de los éxitos recientes de la Roja, su capitán y arquero Claudio Bravo, que arrastra una lesión muscular desde hace casi dos meses y que este viernes entrenó en la cancha del Spartak, pero al margen de los otros porteros del equipo.

“Claudio está haciendo el máximo esfuerzo por estar a disposición y las decisiones que vayamos tomando estarán en función de lo que él sienta. No me gusta hacer hipótesis, pero me deja tranquilo que se encuentra mejor y ayer ya participó en el entrenamiento”, dijo el técnico al ser preguntado por el portero del Manchester City.

Pese a estas ausencias, Pizzi se mostró confiado en afrontar el torneo con garantías: “Sin dejar de valorar lo que significan estos jugadores para nosotros, siempre hemos antepuesto el esfuerzo colectivo ante cualquier individualidad”.

Frente a Camerún, “trataremos como siempre de imponer nuestro juego y someter a nuestro rival para que se adapte a lo que proponemos”. “Cuando lo conseguimos siempre desactivamos el juego del rival”, enfatizó Pizzi.