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Del Erasmo Ramírez dominante, capaz de mostrarse fiero y certero en cada salida, poco se ha visto en sus últimas cuatro aperturas, en las que no ha podido triunfar. Como si el pasar del tiempo le hubiera arrebatado la vitalidad de ese brazo derecho a ratos indescifrable, el rivense ha dejado de ser un tiro seguro, al menos así lo ha dejado en evidencia en sus más recientes trabajos como abridor de los Rays de Tampa Bay. Antes de este dramático descalabro, existía la seguridad de que Ramírez se mostraría imponente en su próxima labor, ahora todo es distinto, pues predomina la incertidumbre de si al fin esta vez podrá salir con las manos alzadas.      

Forjador de grandes faenas monticulares, Erasmo se ha mostrado distante de esa imagen de pícher seguro a la que suele asociársele, convirtiéndose en un lanzador constantemente castigado. Ante los Vigilantes de Texas, los Marineros de Seattle, los Atléticos de Oakland y los Tigres de Detroit, sus recientes rivales, no ha sido más que un pícher común, de esos que suelen ser más amigos del infortunio que de la dicha. Decir eso de él es una rareza, pero no una exageración, y los números pueden confirmarlo.

Estadísticas escalofriantes 

Desde las dos entradas y un tercio de cuatro carreras limpias ante los Vigilantes, hasta los 4.2 innings de 10 anotaciones (8 limpias) ante los Tigres de Detroit, pasando por la derrota ante los Marineros y la salida sin decisión ante los Atléticos, Erasmo acumuló 17 episodios lanzados en los que permitió 21 carreras, 17 de ellas limpias, forjando una alarmante efectividad de 9.00. En ese trayecto admitió 32 cañonazos, 4 de los cuales fueron jonrones, otorgó cinco bases por bolas y ponchó a 14 rivales, construyendo un balance de cero victorias y dos derrotas. Estos son números que no riman con la calidad de lanzador que él ha demostrado ser, pero que sí grafican su realidad actual.

En tres aperturas en junio, el rivense tiene récord de 0-2 y efectividad de 9.20, producto de 15 carreras limpias en 14.2 innings. Este bajón en el sexto mes del 2017, es similar al que sufrió en junio del 2016, cuando tuvo balance de 1-4, luego de tener 4-1 en abril y 2-2 en mayo. Las estadísticas no mienten y es obvio que Erasmo atraviesa un momento complicado, del que podría salir esta mañana, siempre y cuando sea victimario y no víctima de los Rojos de Cincinnati.

Rival desconocido

Erasmo Ramírez, en seis temporadas en Grandes Ligas, no ha enfrentado a los Rojos, y espera hacerlo hoy con una victoria que le permita restaurar su estatus de abridor confiable. En teoría, Cincinnati, último en la División Central de la Liga Nacional con 30 victorias y 39 derrotas hasta antes de la jornada de ayer, se presenta como candidato para que Erasmo inicie su resurgimiento, aunque se pensó lo mismo cuando enfrentó a los Atléticos de Oakland, que estaban en una situación similar, y terminaron descifrándolo.

Los Rojos, que ocupan el puesto 11 entre los 30 equipos de las Mayores en cuanto a promedio ofensivo con .260 tienen en su línea de ataque a bateadores de considerable peligro como Zack Cozart (.320), Scott Schebler (19HR) y Joey Votto (19HR-52CI), todos una amenaza para las intenciones de triunfo de Erasmo, que tendrá por rival a Tim Adleman, pistolero de cuatro victorias y tres derrotas con efectividad de 4.22.