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Como cronistas de deportes, pasamos la mayor parte de nuestra vida hablando de los atletas, realizando enfoques sobre sus ejecutorias, admirándolos y criticándolos, teorizando sobre su presente y su futuro, exigiéndoles máximo esfuerzo en su preparación. Quizás sin percatarnos, nos instalamos equivocadamente sobre ellos sin tratar de obviar nuestras limitaciones, perdiendo de vista que también nosotros debemos prepararnos tan intensa y decididamente como un púgil para un combate, un maratonista para evitar el desgaste, un futbolista para rendir al máximo, o un pelotero para asegurar su proyección. No somos diferente a ellos en busca de la excelencia. En cualquier empeño por derribar montañas, la combinación de pasión, capacidad y plus esfuerzo, es la misma.

Hoy los retos son mayores

Mucho de eso colocó sobre el tapete en su excelente exposición sobre las nuevas dinámicas del periodismo deportivo, el Dr. Carlos Alberto González, mostrando su magistratura y haciéndonos ver por qué es el presidente del Círculo de Cronistas de deportes en Cuba, y director de la cátedra en el Instituto José Martí. Se refirió González al contexto actual del deporte élite, con sus extensiones provocadas por la aparición de nuevas disciplinas, las modificaciones a las reglamentaciones, el crecimiento acelerado de competencias, los cambios constantes en la estructura de las mismas, y la multiplicación de los males, como el dopaje, los arreglos de resultados y la violencia.

Fue triste e imperdonable la poca presencia de cronistas deportivos caseros, con tanto que aprender. Los visitantes estaban en mayoría y dominaron la fase de preguntas, evidentemente interesados en clarificar conceptos y fortalecer sus conocimientos. Estos seminarios abren espacio para que los dueños de ese divino tesoro que es la juventud, muestren su voracidad por aprender. Nosotros, con fecha de caducidad tan cercana, preferimos escuchar y apuntar, o como hice con el Dr. González, cambiar impresiones después, con el compromiso de vernos para continuar. Fue sorprendente que me conociera por referencias de viejos hombres de prensa en Cuba, la mayoría de ellos, lamentablemente fallecidos.

Dos factores claves

Enfatizó el experto cubano la urgencia de actualizarse y la necesidad de especializarse, algo que caracteriza al periodismo deportivo de Estados Unidos. Nunca leí una nota de Peter Gammons que no fuera de beisbol, hubo un tiempo que solo George Vecsey hacía cobertura de las Copas del Mundo para The New York Times, además de ser un cronista de Grandes Ligas. Dave Kindred fue un especialista en elaborar columnas como el mexicano Manuel Seyde, irrepetible. Antonio Hernández y Fernando Gómez no se apartaban del boxeo y el futbol. Michael Katz, solo boxeo como Bert Randolph Sugar.

Eso no funciona aquí y tiende a provocar confusión. “Tratar de saber de todo, te deja con poco, y a veces piensas que realmente no sabes de nada”, escribió Seyde mientras cubría unos Juegos Olímpicos. González, un especialista en enseñanza, habló del marco jurídico en el deporte, del marketing, de la medicina y cerró abordando la incidencia de los medios digitales, y lo peligroso que es su utilización por parte de irresponsables. Tuvo tiempo para citar a Umberto Eco, autor del libro “De la estupidez a la locura”, crónicas del futuro que nos espera, en referencia a la advertencia, que hoy las redes sociales le han dado voz hasta a boberías. Al decir muchas gracias, la ovación juntó el agradecimiento y la admiración por Carlos Alberto, ese catedrático.