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Juan Carlos Ramírez pintó anoche ante los Medias Rojas de Boston una labor monticular de trazos admirables, solo comparable con sus presentaciones ante los temidos Astros de Houston y los explosivos Yanquis de Nueva York. Y es que el muchacho se ha convertido en un constante dominador de grandes ofensivas, lo confirmó ayer, permitiendo solo cuatro imparables y una carrera limpia en seis entradas completas en el juego que los Angelinos de Los Ángeles le ganaron 6-3 a la tropa de Boston. 

Juan Carlos apenas se acomodaba en el dogout cuando su equipo lo puso en ventaja sobre los Medias Rojas. Un ataque de tres sencillos fue suficiente para que los Angelinos pintaran el 1-0 en apenas la primera entrada ante David Price. En correspondencia al tempranero apoyo mostrado por sus compañeros, JC retiró sin problemas a los “Patirrojos”. Sin embargo, en el segundo episodio fue víctima de la contundencia de Mitch Moreland, quien con un trancazo de cuatro bases empató el marcador 1-1. Este fue un episodio complicado para Juan Carlos, pues tras ser sacudido por ese jonrón, recibió sencillo del brillante chavalo Andrew Benintendi y tras ponchar a Hanley Ramírez golpeó a Jackie Bradley Jr., creando una situación de inminente peligro. No obstante, salió del problema dominando en roletazos a Christian Vázquez y a Deven Marrero.  

Dominio completo

Luego, mostrándose más seguro y con mejor comando de sus picheos, retiró en fila a los tres rivales que enfrentó. El primero en ser doblegado fue el peligroso Mookie Bets. Tras él fueron dominados Dustin Pedroia y Xander Bogaerts. Lució gigante el nicaragüense en esta ronda, reduciendo a la inutilidad a un segmento con abundante pólvora en la alineación de los Medias Rojas. 

Volvió al montículo en el cierre del cuarto y dejó claro que el dominio mostrado hasta entonces no era producto de la casualidad, sino de su calidad como abridor. Esta vez, el primero en deslucir ante sus envíos fue Moreland, su verdugo en la segunda entrada. Luego, presentando credenciales de pistolero ponchador, eliminó a Benintendi y a Ramírez por la vía de los strikes. 

No paró ahí su gran demostración, pues en el quinto obligó a conectar roletazos inofensivos a Bradley Jr. y a Vázquez, además de ponchar a Marrero, llegando a once rivales fusilados en línea. Parecía entonces un lanzador de confianza inquebrantable, consciente de todos sus recursos y seguro de que todo conspiraba a su favor, pues los Angelinos se encargaron de proporcionarle mayor tranquilidad al conseguir una ventaja de 3-1. 

En el sexto, Mookie Betts le puso pausa al dominio de JC conectándole doblete, pero el nicaragüense respondió retirando a los siguientes tres adversarios, los últimos que enfrentó, pues en el séptimo inning fue relevado por David Hernández. No tenías más que demostrar, con su trabajo dejó claro que es un abridor con mucho que ofrecer.