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Juan Carlos Ramírez enfrentará esta noche (8:07 p.m.) el reto más complicado de su naciente carrera como abridor, muy por encima incluso de sus desafíos contra los Astros de Houston, los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston. Se trata de buscar ante los Dodgers de Clayton Kershaw y Cody Bellinger su octavo triunfo de la temporada, misión que desde cualquier ángulo se perfila sumamente complicada. 

Vencer a Kershaw, el lanzador más dominante de la última década en Grandes Ligas, es casi siempre una mera ilusión. Asimismo, dominar a un novato capaz de desaparecer pelotas con una constancia extraordinaria no suena como una tarea fácil. De tal manera que el pistolero nicaragüense, acostumbrado a fajarse y lucir bien ante las potencias del mejor beisbol del mundo, tendrá hoy una verdadera prueba fuego, que de superarla con éxito, no habrá argumentos que pongan en duda la solidez de sus recursos como abridor y su carácter para enfrentar desafíos de gran magnitud. 

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¿Cómo superar a Kershaw? 

Cuando Clayton aparece en el terreno de juego no solo representa un reto enorme para la ofensiva del equipo contrario, sino también para su rival en el montículo. Y es que este zurdo estadounidense, dueño de un brazo casi invulnerable, es todo un enigma indescifrable. Batearle representa un reto de gigantescas proporciones. Su balance de 11 victorias y 2 derrotas en 16 aperturas, más su efectividad de 2.47 y sus 123 ponches en 109.1 innings lanzados, son la evidencia irrefutable de que se trata de un pistolero fuera de serie.

Desde el 1 de mayo, cuando los Gigantes de San Francisco le propinaron su segunda derrota de la temporada, Kershaw acumula un récord de 7-0 en sus últimas 10 aperturas y en este mes tiene registro de 4-0 en cinco salidas. Todo un larde de dominio que no deja lugar a dudas sobre su tendencia a salir del montículo con las manos alzadas. 

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Juan Carlos se enfrentará en el Angel Stadium a un lanzador que para muchos especialistas no necesita hacer un envío más para entrar al Salón de la Fama. Y no es para menos, pues en su carrera de diez años en Grandes Ligas, donde ha jugado solo para los Dodgers, tiene balance de 137-62 y luce un promedio de carreras limpias permitidas de 2.47, además de 2,041 ponches propinados en 1,869.1 innings lanzados. Súmenle a esto seis asistencias consecutivas al Juego de Estrellas (2011-2016) y tres premios Cy Young (2011-2013-2014). No será fácil derribar a este “monstruo” de la colina.

Acostumbrado a fajarse

Conscientes de que será extremadamente complicado conseguir una victoria ante un tirador al que los contrarios le batean para .207 y ante unos Dodgers que hasta antes del juego de anoche eran líder de la División Oeste de la Liga Nacional, con balance de 52-27, no puede dejarse en el olvido los grandes trabajos que Juan Carlos ha realizado ante equipos considerados temibles. 

Cuando enfrentó a los Astros de Houston y Dallas Keuchel trabajó 5.1 episodios de tres carreras limpias, y aunque cargó con la derrota, dejó una buena impresión en la que fue la segunda apertura de su carrera. Luego volvió a enfrentar a los Astros y en seis episodios completos les permitió solo una carrera limpia. Posteriormente retó a los bombarderos de los Yanquis de Nueva York y en seis entradas completas los redujo a cinco imparables y dos anotaciones limpias. Su última gran presentación fue ante los Medias Rojas de Boston, a quienes venció, reduciéndolos a cuatro cañonazos y solo una carrera limpia en su más reciente apertura. Así que no es extraño para J. C. el hecho de enfrentarse a una artillería de cuidado.

En este encuentro, al que llega con registro de 7-5 y 4.38 de efectividad, el nicaragüense se medirá a un equipo que colectivamente batea para .255 y que cuenta con los servicios del novato Cody Bellinger (56 CI), quien con 24 jonrones en 59 juegos (hasta antes de ayer) se ha convertido en protagonista en la actual campaña. De tal manera que la misión no será fácil.