• Managua, Nicaragua |
  • |
  • |
  • Edición Impresa

No apareció la lanza de Ulises para derribar al Cíclope, ni las piedras de David para golpear a Goliat; los jóvenes leones de Alemania se volcaron de entrada, y acribillaron a México con los goles de León Goretzka en los minutos 5 y 7, en la madrugada del partido, para cabalgar con seguridad hacia un ruidoso triunfo por 4-1, obviando con su superioridad a ratos abrumadora, las dificultades que encontraron, simplificadas con una defensa funcional y un excelente Ter Stegen entre los postes.

No era la diferencia que se esperaba porque México le ha presentado mejores batallas a la selección grande de Alemania en Copas del Mundo, y el equipo cargado de juventud que llevó el técnico Low a estas Confederaciones, aunque dueño de mejor futbol y de más individualidades, no parecía estar tan distante. Sin embargo, cuando el grande te pega primero, y lo hace dos veces, te aturde y te quita el atrevimiento e impulso que se necesita para meterte en la pelea y abrirle espacio a la sorpresa.

Fulminante ataque

Los goles de Goretzka como una taza de café instantáneo cada uno; el primero, sacándole máximo provecho a una falla de Moreno en intento de despeje, abriendo de inmediato para Henrichs que se desplazó en corto espacio por la derecha, y el cruce rasante hacia la frontal para el nítido y potente remate de derecha sin chance para Ochoa; y el segundo, un perfecto pase entre líneas bien interceptado en el ombligo del área y mejor realizado, inutilizando la salida angustiosa de Ochoa, quien seguramente sintió su chaqueta manchada de sangre, herido por el 2-0.

Chile, finalista gracias a Bravo

Era demasiada carga frente a un crecido, apabullante, y ahora despreocupado liberado de presión con la rápida y significativa ventaja, considerándose con colmillos más afilados y uñas más largas, además de mayor confianza. México había sido capaz de estar reaccionando frente a la adversidad, pero no contra un equipo como este, Alemania, tan ágil, penetrante y destructivo.

Se alarga el martirio

Una combinación fulminante entre Draxler y Héctor, sacó a Ochoa de la cabaña, dejando destapado sin marca a Timo Werner por el centro, solo para empujar el balón a las redes estableciendo el 3-0. El golazo desde lejos de Marco Fabian, haciendo vulnerable al sólido Ter Stegen, recortó 3-1 en el minuto 89, después de dos opciones malogrados por los aztecas, una de ellas rechazada por el travesaño. Alemania, siempre hambrienta, no se detuvo y cerró el marcador con su cuarto por la izquierda en el minuto 91 por medio de Younes.

Las críticas llovieron sobre el entrenador colombiano Osorio, pero aún con Alf Ramsey o Helieno Herrera, es evidente que México, el mejor de la Concacaf, no alcanza el nivel de equipos verdaderamente grandes, como lo es Alemania. Se apunta como la mayor falla de Osorio, dejar en el banco a Carlos Vela, un atacante altamente calificado, pero las dificultades se multiplicaron atrás, sector en el cual, los aztecas se vieron desarticulados. Ahora, Alemania enfrentará a Chile el domingo en la final.