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¿Cuántos peleadores frontales han llegado a ser Campeones Mundiales impresionantes? A ratos, Carlos Monzón, aproximándose a sus rivales, parecía ser un robot producto de los ingenieros de la Universidad de Humbolt, en Alemania. Ni los más creativos y flexibles lograron derrotarlo en los últimos 10 años de su carrera; Joe Frazier movía su cuello y su cintura, pero arremetía en línea recta, en forma previsible, pero aun así y siendo más pequeño, fue la ecuación más difícil que se presentó al versátil Muhammad Alí; el mexicano Pipino Cuevas, atacaba como una locomotora viniendo encima, el problema era cómo detenerlo. Y hay tantos y tantos, entre ellos, Alexis Argüello.

Todos los rivales sabían cómo atacaría el Flaco, cómo se movería hacia delante casi sin flexionar sus rodillas con sus dos pistolas amartilladas, listas para disparar. No era un boxeador con secretos. Recuerdo aquel primer asalto con el mexicano Nacho Lomelí. El bravo pinolero fue directo hacia él, y el rival, más pequeño hizo lo mismo. Cruzaron disparos y los dos cayeron al mismo tiempo. Alexis se levantó primero y terminó matando, siempre con su avance frontal y sus golpes rectos. Es lo mismo que ocurrió en su gran pelea con Art Haffey. “Choque de trenes” como se decía en aquellos tiempos. Se impuso Alexis y quedó listo para Olivares.

¡Claro que puedes prevalecer siendo un boxeador frontal! Lo fue Foreman prácticamente sin variantes, incluso Tunney si ven los videos. Aunque Román González no es un boxeador frontal, Carlos Cuadras le recomienda no sea tan frontal. Habla como si no hubiera peleado con él. No me sorprendería le dijera que pelee atrás, como el propio Cuadras trató de hacerlo sin éxito cuando perdió la corona. Román creció llamando la atención por su gama de recursos, por su flexibilidad, por poder resolver cualquier estilo como lo ha seguido haciendo aún estorbado por una cortina de sangre consecuencia de cortes.

Ha peleado frontal apropiadamente cuando lo necesita. Por eso es que Cuadras tuvo que recortar el atrevimiento que prometió para forzar la pelea en corta distancia y buscar el nocaut, por eso es que Srisaket Sor Rungvisai no pudo sacarle máximo provecho a las cortaduras que mantuvieron al nica sangrando permanentemente. En ambos casos, Román siempre estaba ahí, en la frontal, con sus ojos bien abiertos y sus puños amenazantes, estableciendo distancia y golpeando. Cuadras debería preocuparse por aconsejarse a sí mismo ¿qué hacer diferente en la revancha? Quizás le conviene ser más frontal.