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A sus 28 años, el tenista argentino Juan Martín del Potro parece el único jugador latinoamericano en medida de acabar con una maldición histórica e imponerse en Wimbledon.

Del Potro sigue vivo en un mundo del tenis dominado por veteranos, en el que un jugador de más de 30 años acabará el año como número uno mundial por primera vez desde que se creó el ranking de la ATP, en 1973. En él se centran las esperanzas latinoamericanas, ante la ausencia del uruguayo Pablo Cuevas, que era el otro sembrado del continente pero que finalmente no jugará por motivos físicos.

Wimbledon es el único torneo del Grand Slam que nunca ha ganado un jugador o jugadora latinoamericanos. “Las expectativas siempre son las mejores. Uno llega a este torneo con ganas de avanzar y de quedarse muchos días disfrutando de lo lindo que es. Y sabemos también que no es una superficie fácil de jugar”, explicó el argentino en una entrevista en su página de Facebook.

Grandes tenistas como el argentino Guillermo Vilas, su compatriota Gabriela Sabatini, el brasileño Gustavo Kuerten o el ecuatoriano Andrés Gómez no consiguieron triunfar en una hierba que, en su época, era especialmente adversa a los especialistas en tierra batida.

Cambio tarde

A principios de los años 90, los organizadores del torneo londinense decidieron cambiar la hierba —tradicionalmente una mezcla de ‘rye’, ‘bent’ y ‘fescues’— para usar solo ‘rye’”. Resulta que las dos variedades eliminadas crecían concatenadas y eran responsables de que la pelota se deslizase, más que botar, y favoreciese el juego rápido de servicio y volea, muy diferente al de las pistas duras o de tierra batida.

Con la eliminación, la bola ganó bote, abrió el torneo a jugadores de fondo de la cancha como Rafael Nadal y acabó con la hegemonía de los cañoneros, como Richard Krajicek y Goran Ivanisevic, aunque “un jugador con el saque fuerte tiene muchas chances de ganar”, explicó Del Potro.

Tres operaciones de muñeca en 15 meses parecían destinadas a acabar con la carrera del de Tandil, campeón del US Open en 2009, pero en la pasada edición se permitió eliminar al suizo Stan Wawrinka en segunda ronda, antes de caer ante el francés Lucas Pouille.

En la memoria, sin embargo, quedan dos hitos en las canchas del All England Club: su partido de 2013 ante el serbio Novak Djokovic, las semifinales más largas de la historia del torneo (7-5, 4-6, 7-6, 6-7, 6-3, en 4 horas y 43 minutos), y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Londres-2012, conseguida precisamente ante el mismo jugador.

Rival inédito

Del Potro debutará ante el australiano Thanasi Kokkinakis. Será la primera vez que el argentino, cabeza de serie número 29, se mida al jugador de 21 años, 478° del mundo. “Cada vez que uno entra a jugar acá es muy especial. Tengo grandes recuerdos, ganando partidos y también perdiendo, pero llevándome experiencias únicas e inolvidables”, explicó el argentino. “El favorito de todos es Murray, para repetir lo que hizo el año pasado, y creo que se dan muchas cosas que al mundo del tenis y a los jugadores nos entusiasman”.

Del Potro estará acompañado en el torneo de seis compatriotas: Carlos Berlocq, Renzo Olivo, Nicolás Kicker, Facundo Bagnis, Diego Schwartzman y Horacio Zeballos, además de los brasileños Thiago Monteiro, Thomaz Bellucci, y Rogerio Dutra Silva, y el dominicano Víctor Estrella.