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La campeona súper mosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Guadalupe Martínez, pasó la mano con la que golpea a las rivales por su pelo rojizo, hizo una pausa y luego reconoció algo imposible de creer: “Arriba del ring los golpes no duelen”.

Martínez es una de las nuevas joyas del boxeo mexicano y de América Latina. El pasado 13 de mayo le arrebató la corona de la división súper mosca a su compatriota Zulina Muñoz y a los 25 años apenas está entrando en la madurez, lo cual hace soñar a su entrenador, Juan Carlos “Bronco” Contreras, quien le pronostica un futuro feraz.

“Duelen, pero horas después. Entonces sí uno siente las huellas de las batallas en todo el cuerpo”, cuenta Martínez en entrevista a Efe antes de comenzar uno de sus entrenamientos en un gimnasio en Tlalnepantla, municipio del Estado de México, al norte de la capital.

Te interesa: Chocorroncito: “Esta es una preparación exigente”​La boxeadora costarricense Hanna Gabriels (i) retuvo el pasado 27 de mayo los títulos súper welter (154 libras) de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al vencer por decisión unánime a la canadiense Natasha Spence (d).

Es una fajadora persistente, que si bien no depende de su pegada, posee numerosas herramientas, domina el arte de golpear sin ser golpeada y el próximo mes de agosto hará su primera defensa de título con la decisión de iniciar una era como monarca de su división.

“Lo duro de ser boxeadora es que después de entrenarnos seguimos siendo mujeres, atendemos a los hijos y una casa. Por eso es tan injusto que nos paguen mucho menos que a los hombres”, dice mientras termina de acomodarse uno de los guantes y se declara lista para acribillar a golpes a la pera.

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Martínez es uno de los ejemplos más claros del desarrollo del boxeo de mujeres latinoamericanas que al día de hoy ostentan fajas mundiales en diferentes organizaciones y provienen lo mismo de México como del ardiente Caribe, donde reinan dos hermanas puertorriqueñas, de la quieta Costa Rica, o la bohemia Argentina.

El “Bronco” Contreras es una especie de músico, poeta y loco de Tlalnepantla, donde se desempeña como entrenador, promotor y servidor público. Ha dedicado su vida al boxeo y lo considera un arte, apto para las mujeres porque tienen un alto umbral del dolor y más disciplina cuando se proponen una meta.La boxeadora mexicana de peso completo Alejandra “La Tigre” Jiménez venció a la estadounidense Carlette Ewell

“A veces en un antro la gente se pelea peor y pierde la vida por estupideces, aquí lo asumimos de otra manera, al terminar el combate acaba la agresividad”.

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Eso que dice lo ponen de ejemplo Zulina Muñoz. Par de semanas después de perder la faja mundial se encontró con su rival Martínez y la saludó de beso, aun cuando minutos más tarde la desafió ante los periodistas a una revancha lo antes posible.

Contreras es una voz autorizada para hablar de mujeres boxeadoras. Su propia esposa, Ana “La Bronca” Arrazola, fue hasta hace poco campeona mundial de peso mosca y ahora aparece en el número uno de la clasificación.

Es una mujer con cuerpo elástico y pegada potente. Es veloz y a los 35 años sus piernas conservan los reflejos. “Empecé tarde, como a los 21 años, porque quería bajar de peso, me enamoré de este deporte y aquí sigo. Las jóvenes vienen fuertes pero sigo de pie”, asegura la peleadora que fuera del ring viste bien y cuida su rostro con cremas como cualquier mujer.

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México es un semillero de mujeres boxeadoras que hoy presumen de nueve campeonas mundiales. Una de las más recientes es Monserrat Alarcón, quien el pasado 29 de abril venció por decisión técnica a la japonesa Nana Yoshikawa y se hizo de la faja mundial mosca de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Uno la escucha hablar y supone que es una elegida para ser feliz. Nada más lejano de la verdad, hace 10 años, cuando empezó a pelear a los 12 años no tenía para pagar el gimnasio y necesitó una beca para poder seguir.

Cuenta su entrenador, Agustín Vázquez, que ya de niña golpeaba duro y decidieron exonerarla del pago para no malograr su carrera. “Asumió con disciplina y es que así son las mujeres cuando se proponen algo. Más valientes que nosotros, si vienes a ver son el verdadero sexo fuerte y Monserrat es un ejemplo de eso”, dice.

México tiene otras monarcas como Mariana “La Barbie” Juárez, una joven de cara bonita pero que en el ring no tiene nada de tierna y suma 45 triunfos como profesional, el más reciente en abril pasado al derrotar a Catherine Phiri, de Zambia para ganar el cetro gallo del CMB.

Anabel Ortiz, monarca de peso paja de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB),  Esmeralda Moreno, con la faja minimosca del CMB, Alondra García, titular de peso minimosca de la Federación Internacional (FIB), Yessica Chávez, con el título mosca del CMB, Alejandra Jiménez, campeona de peso completo del CMB, y Kenia Enríquez, con el título interino mosca ligero del CMB.

Las hermanas Serrano

Fuera de México, otras latinoamericanas brillan como las hermanas puertorriqueñas Cindy y Amanda Serrano, y la costarricense Hanna Gabriels, campeona superwelter de la OMB y la AMB, y la argentina Marcela Acuña, por mencionar cuatro de ellas. 

“Al principio queríamos dejar un legado, que yo fuera campeona y después las dos al mismo tiempo”, cuenta Cindy, de 35 años, quien en mayo pasado venció a la mexicana Paola Torres y retuvo el cetro pluma de la OMB.

Es una caribeña de ojos pícaros y pelo corto que empezó en el boxeo inspirada en el campeón puertorriqueño Tito Trinidad y, en su último combate, fue la primera mujer de la historia de su país protagonista de una pelea estelar, lo cual agradeció al derrotar por votación unánime a “La Fiera” Torres.

Amanda, cinco años más joven, empezó impulsada por su hermana. El pasado abril le ganó por nocaut a la dominicana Dahiana Santana en un pleito de peso gallo y sumó su quinto título en cinco divisiones diferentes.

Originaria de Alajuela, Hanna Gabriels es hija del boxeador costarricense Lesslie Gabriels y el pasado 28 de mayo retuvo los títulos súper welter de la OMB y la AMB, al vencer a la canadiense Natasha Spence por voto unánime.

Si bien entre las latinas suelen reinar las monarcas jóvenes, otras se mofan de los años al conjugar el verbo sagrado: trabajar. A los 40 años, la argentina Marcela “La Tigresa” Acuña es campeona mundial súper gallo de la Federación Internacional y el próximo mes de junio buscará renovar su reinado ante la australiana Shannon O’Conell.

Reunir sus estadísticas, acopiar sus vivencias personales y entrevistar a sus amigos para que revelen sobre sus filias y fobias sería un buen ejercicio para armar un cuaderno de historias humanas de las chicas latinas que llevan a un nivel casi artísticos los juegos de mano. Mientras algún escritor hace eso, o aunque ninguno nunca lo haga, ellas escriben sus propias historias en su nicho sagrado, el ring, donde según dicen, los golpes no duelen.