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Que Juan Carlos Ramírez ha superado las expectativas que se tenían de él como abridor, es cierto. Eso nadie puede discutirlo, sobre todo porque el muchacho ha sabido fajarse ante grandes monstruos de la colina y además ha forjado brillantes actuaciones ante equipos considerados temibles, provocando un asombro insospechado.

Sin embargo, no puede ocultarse que actualmente atraviesa un mal momento, lo cual no es de sorprenderse, pues hasta los más grandes del montículo pasaron por ello. No obstante, surge la necesidad de hacer ajustes, no solo en la mecánica de sus picheos, sino en la mentalidad, factor clave para llegar lejos en una profesión siempre complicada como la de abridor.  

JC llega al encuentro con los Vigilantes de Texas, luego de caer de forma consecutiva ante los Dodgers de Los Ángeles y los Gemelos de Minnesota, equipos que en 10.2 episodios fueron capaces de conectarle 14 imparables y producirle 9 carreras limpias, mientras le dibujaban una efectividad de  7.94. Pero el mal momento del nicaragüens
e no se reduce a estos dos trabajos, pues en sus últimas siete aperturas tiene balance de dos victorias y cuatro derrotas. De tal manera que no hay dudas, Ramírez está atravesando un bajón del que necesita levantarse pronto, restaurando la confianza que mostró tenerse cuando empezó a trabajar como abridor. 

Antecedente positivo

Hoy puede ser una oportunidad importante para reencontrarse con el triunfo, pues Juan Carlos enfrentará a un equipo, al que ya dominó en esta campaña. Fue el 30 de abril, cuando en cinco episodios y un tercio limitó a sus rivales de hoy a solo cuatro imparables (1HR) y dos carreras limpias, al tiempo que lograba retirar a 9 rivales por la vía del ponche, en una de las mejores presentaciones de su novel carrera como miembro de una rotación en Grandes Ligas. 

Ante los Vigilantes, Juan Carlos deberá superar dos aspectos que incidieron en sus últimos resultados negativos. El primero de ellos es su localización, pues ha sido evidente que se le ha convertido en una serie dificultad el hecho de que sus lanzamientos le obedezcan, normalmente su recta se está quedando en el centro del plato, una zona obviamente no recomendable. El segundo es el pronto cansancio de su brazo a la hora del juego, por lo que necesita hacer un esfuerzo mayúsculo para evitar que le sean necesarios tantos lanzamientos para dominar a un bateador. En su más reciente trabajo, contra los Mellizos, se le vio constantemente en la cuenta máxima. No hay duda que ser económico es clave para trascender en el encuentro. 

Sus rivales

JC enfrentará hoy a un conjunto de Texas que hasta antes del juego de ayer presentaba un bateo colectivo de .241, ubicándose en el puesto 26 entre los 30 equipos de Las Mayores. Eso sí, ocupan el octavo lugar entre las novenas con más carreras impulsadas al registrar 412 remolques. Además, son el tercer conjunto con más jonrones en todos las Grandes Ligas al sumar 133 bambinazos, un dato que no es nada alentador para Juan Carlos, quien recibe 9 jonrones en sus últimas siete aperturas.

El pinolero deberá cuidarse de Elvis Andrus, el líder del equipo en promedio ofensivo con 301, de Joey Gallo, el señor de los jonrones con 21, y de Nomar Mazara, el de más remolques en Texas con 55. No se quedan atrás Rougned Odor, Delino Deshields, Mike Napoli, Adrián Beltré y Shin-Soo Cho, quien le conectó jonrón la primera vez que se midió a los Rangers, que enviarán a la colina a Yu Darvish, quien tiene balance de 6-7, efectividad de 3.56 y 119 ponches.

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