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Uno piensa, que poco a poco, aquella rivalidad cultivada en estos clásicos en los años 40, 50 y 60, se fue evaporando. La comercialización del deporte y el interés mayúsculo por  presentar en acción a la mayoría de figuras aunque solo sea un instante, más las bonificaciones contempladas en los gigantescos contratos, han afectado el show. Conscientes de todo eso, seguimos tratando de disfrutarlo. Lo que prevalece, son los duelos tipo Randy-McGwire, Clemens-Piazza, Pedro-Bonds, o quizás Judge-Kershaw, y quedan las jugadas, los grandes batazos, el decir yo estuve ahí, y los vi jugar.

Las rarezas vistas en estos Juegos, permanecen grabadas, y al repasarlas en un atractivo tour, vuelven a provocar asombro, obligando a rascar cabezas. Todavía me pregunto: ¿Cómo puede un pitcher ganar un juego sin hacer un lanzamiento? Sorpréndanse, eso ocurrió en el Juego de Estrellas de 1954 en el Municipal Stadium de Cleveland. Dean Stone no retiró a un solo bateador, pero se apuntó la victoria.Don Drysdale abrió dos juegos de estrellas en 1959.

Todo de lo más casual

¿Fue una lotería? No, nada de eso. Stone, pítcher de los Senadores de Washington, entró al juego con dos outs en la apertura del octavo inning y la Liga Americana perdiendo 9 por 8.  Con Duke Snider al bate por la Liga Nacional, Red Schoendienst arrancó de tercera base en un intento por robar el plato. Stone apresuró su movimiento y tiró al cátcher Yogi Berra a tiempo para retirar a Schoendienst. En el cierre del octavo, Stone salió por un bateador emergente, Larry Doby, quien se voló la cerca durante una arremetida de tres carreras que volteó la pizarra 11 por 9. Es decir, que Virgil Trucks entró en el noveno a conservar esa ventaja de dos carreras heredada por Stone, quien se apuntó la victoria, sin haberse enfrentado a un bateador. ¿Qué les parece? No hay nada más raro que eso en la historia de Juegos de Estrellas.

Un jonrón en su único turno al bate en Juego de Estrellas. Bueno, eso  lo logró Max West de los Bravos de Boston en 1940. Él conectó un jonrón de tres carreras por la Liga Nacional en el primer inning del clásico de 1940 en el Sportsman Park de San Luis, luego, tuvo que dejar el juego en el segundo inning después de estrellarse contra la pared del right field... ¿Es el único caso? No amigos, existe otro: Lee Mazilli, quien funcionando como emergente en el Juego de Estrellas de 1979, representando a los Mets de Nueva York, jonroneó en el octavo inning. Luego, en el noveno, recibió base con casa llena y empujó la carrera ganadora de la Liga Nacional. En su único turno oficial al bate en estos Clásicos, Mazilli tiene un jonrón como West.

Ganador con cada liga

Revisemos el caso del zurdo Vida Blue. Brillando en el staff de los Atléticos de Oakland, Blue fue el pitcher abridor y ganador en el clásico de 1971 en el Tiger Stadium en Detroit, mientras la Liga Americana ganaba, 64.  Blue obtuvo la victoria a pesar de permitir tres carreras todas limpias en tres innings de trabajo. El zurdo es además es el único pitcher de liga mayor en ganar un Juego de Estrellas para cada liga... Estando con los Gigantes de San Francisco, pitcheó un séptimo inning sin anotación en el clásico de 1981 en el Municipal Stadium de Cleveland y recibió crédito por la victoria cuando los Nacionales arremetieron con dos carreras en el octavo inning asegurando un triunfo 5 por 4. Ningún otro pitcher ha logrado ser ganador con cada liga en estos duelos.

Ahí tienen a Mort Cooper, el único pitcher en la historia de liga mayor en perder dos Juegos de Estrellas seguidos.  Representando a los Cardenales de San Luis, Cooper abrió los juegos de 1942 y 1943 por la Liga Nacional y fue el perdedor en decisiones por 3-1 y 5-3. Otro caso llamativo es el de Joe y Vince DiMaggio, los únicos hermanos en la historia en conectar jonrones en el Juego de Estrellas.  Joe, de los Yanquis de New York, conectó uno para la Liga Americana en 1939, mientras Vince, representando a los Piratas de Pittsburgh, bateó el suyo por la Liga Nacional en 1943. Un tercer hermano, Dom DiMaggio, no jonroneó en Clásicos.Joe Dimaggio, de los yanquis, ligó un jonrón en 1939 para la liga americana.

Casos de Drysdale y Gómez

¿Un pitcher abriendo dos Juegos de Estrellas el mismo año? Pueden creerlo. Fue Don Drysdale de los Dodgers. Recuerden los que han envejecido como yo, que entre 1959 y 1962, las ligas mayores decidieron realizar dos Clásicos por año. Drysdale, tirador derecho de los Dodgers, no tuvo decisión en la victoria de la Liga Nacional 5-4 en el primer juego en 1959 en el Forbes Field de Pittsburgh, pero fue el perdedor en el segundo juego que ganó la Liga Americana en 1959 en el Memorial Coliseum de Los Ángeles. Agreguen el caso de Ron Fairly, único jugador en representar a los dos equipos canadienses en Juego de Estrellas. Lo hizo jugando para la Liga nacional en 1973 como miembro de los Expos de Montreal y por la Liga Americana en 1977 como pelotero de los Azulejos de Toronto.

Aún viendo en acción a Clayton Kershaw y Max Scherzer, nuestra imaginación no le da forma a un abridor de Juego de Estrellas en cinco de seis ediciones, como ocurrió con Lefty Gómez al ponerse en marcha este evento en 1933. Gómez, as de los Yanquis, registró un balance de 3-1 en sus aperturas. Abridor en 1933, 34 y 35, Gómez fue reemplazado por Lefty Grove en 1936, regresando como abridor en los Clásicos del 37 y el 38… El explosivo Ralph Kiner, quien estuvo entre nosotros invitado por Carlos García para inaugurar una de las ligas en el inicio de los años 70, es el único jugador en conectar jonrones de Juego de Estrellas durante tres años consecutivos. Kiner provocó esos impactos vistiendo el uniforme de los Piratas de Pittsburgh en los años 1949, 1950 y 1951.

Wilie Mays reparte palo

Hay quienes sueñan con disparar un hit en estos Clásicos. El inmenso Willie Mays de los Gigantes, para muchos el mejor pelotero que se ha visto, conectó tres imparables en cada uno de los dos Juegos Estrellas realizados en 1960, el primero en el Municipal Stadium de Kansas City, y dos días después en el Yankee Stadium…Y que decir de la actitud del mánager de los Yanquis, Joe McCarthy, no utilizó a ninguno de los seis jugadores de su equipo disponibles para el Juego de Estrellas de 1943 en el Shibe Park de Filadelfia.  Resintiendo las acusaciones de que había favorecido a los jugadores de Nueva York en los anteriores Juegos de Estrellas y empeñado en probar que su equipo de la Liga Americana podía ganar sin los peloteros de los Yanquis, mantuvo a los seis hombres en la banca, y demostró que eso era cierto, al imponerse la Liga Americana a la Nacional por 5-3.

Bobby Shantz fue un pitcher de liga mayor durante 16 temporadas que solo trabajó un inning en Juego de Estrellas, ponchando a los tres bateadores que enfrentó.  Relevando por la Liga Americana en el quinto inning del juego de 1952 en el Shibe Park de Filadelfia, Shantz ponchó a Whitey Lockman, Jackie Robinson y Stan Musial.  Al pitcher de los Atléticos de Filadelfia se le negó la posibilidad de igualar la hazaña del Juego de Estrellas de 1934, lograda por Carl Hubbell ponchando a cinco consecutivos, porque la lluvia terminó el juego después de cinco innings. La Liga Nacional ganó 4-3. Qué interesante sería ser testigos de otra rareza en el Clásico del martes en Miami.