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Revisando las temibles alineaciones que presentarán hoy en el Estadio de Miami la Liga Americana, aún sin Mike Trout, y la Liga Nacional, es natural pensar que se necesita ser un original suicida para pedir la pelota y meterse a las brasas retando semejante poderío. No, no es así: el zurdo Chris Sale, de 28 años, as de los Medias Rojas de Boston, con balance de 11-4 y la cifra líder de 178 ponches, y el derecho Max Scherzer, una posibilidad permanente de 

No Hitter desde la colina de los Nacionales de Washington, ganador de dos Cy Young, con registro de 10-5 y 173 “fusilados”, están ansiosos por verse involucrados en los duelos de poder “marca” sálvese quien pueda, cuando se levante el telón esta noche. Con 12 bateadores 23 o más jonrones, encabezados por el nuevo matapícheres, Aaron Judge de los Yanquis, quien ha disparado 30, y con otro prospecto explosivo, Cody Bellinger de los Dodgers, bateador de 25 jonrones pese a su tardío debut, en el banco de la Liga Nacional, salta al tapete la pregunta: ¿Cuántas pelotas viajarán hacia los techos de las casas en la zona de La Pequeña Habana en Miami, esta noche?

¿Qué podemos imaginar ?

Sin ser un espectáculo deslumbrante como lo es el Juego de Estrellas de la NBA, cuyo objetivo, además de las jugadas de fantasía que ofrecían los Trotamundos de Harlem, y buscar como establecer cifras asombrosas, el choque de figuras cumbres en las Grandes Ligas, supone una fotocopia de la entrega de los “Óscar” en Hollywood. ¿Qué será lo más resplandeciente? ¿Será posible un jonrón cerrador como el de Tany Pérez, cinco ponches en fila a futuros miembros del Salón de la Fama como lo hicieron Hubbell y Valenzuela, un choque quebranta huesos como el protagonizado por Pete Rose y Ray Fosse?

Un jonrón kilométrico de Judge, con respuesta inmediata y apropiada de Giancarlo Stanton, haría del precio de la entrada una ganga. El público llega al parque por ver a los peloteros grandiosos esperando ser cegado por el brillo que produzcan, sin importar qué equipo sea el triunfador, menos ahora, que el resultado no decide quién es el equipo de casa al iniciarse la Serie Mundial. Luis Tiant y Don Drysdale, iniciaron aquel duelo entre seis brazos de cada lado, que terminó 1-0 a favor de la Liga Nacional en 1968, un año después de la batalla que se extendió a 15 entradas que también ganó la Nacional 2-1 con el jonrón de Tany contra Jim “Catfish” Hunter.

Destructivas alineaciones

El segunda base José Altuve de los Astros, aspirante al título de bateo, abrirá fuego por la Liga Americana, seguido del agigantado José Ramírez de los Indios, tercera base; con Aaron Judge, jardinero derecho bateando tercero, George Springer de Houston, en el bosque izquierdo, el agresivo Carlos Correa en el campo corto, Justin Smoak en primera, Corey Dickerson como designado, Salvador Pérez detrás del plato, y Mookie Betts, casi Más Valioso del 2016, en el jardín central. Una alineación capaz de demoler cualquiera de las pirámides de Egipto.

Por la Liga Nacional, Charlie Blackmon, una de las fieras de Colorado, lead off y jardinero central; Giancarlo Stanton de los Marlins, un convertidor de pelotas en píldoras, como designado, delante de Bryce Harper jardinero derecho de los Nacionales, el cácher Buster Posey de los Gigantes, el intermedista Daniel Murphy de los Nacionales, el antesalista Nolan Arenado de Colorado, el primera base Ryan Zimmerman de los Nacionales, el guardabosques izquierdo Marcel Ozuna de los Marlins, y el short de los Rojos Zack Cozart.

Todo listo para el show de fuego y candela. Solo esperamos el sonar de los claros clarines.