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Para Luis Núñez, miembro del Salón de la Fama del Deporte Nacional y actual comisionado de la Liga Nicaragüense de Baloncesto (LNB), la mejor etapa del basquetbol pinolero es la que está empezando a jugarse, por encima incluso de su época, en la que brilló como uno de los más grandes encestadores.

Merecedor de un sinnúmero de premios como máximo anotador, Núñez no titubea a la hora de argumentar por qué considera que lo mejor está por venir para el baloncesto nicaragüense. “Siempre lo he dicho, el mejor básquetbol está por jugarse. Mucha gente me dice lo contrario y me expresa que antes era mejor, pero eso es cuestión de criterios. Yo sostengo que en Nicaragua hay un buen baloncesto, hay jugadores buenos y muchos jóvenes con talento. Para respaldarlo solo falta recordar el oro centroamericano en el 2010, las dos participaciones en el Centrobasket, las apariciones de los Toros del Norte y los Leones de Managua en torneos de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) y otras intervenciones en torneos internacionales”, expresó Núñez, con una seguridad casi inquebrantable. 

Consultado sobre si la aparición de la LNB no representa una tercera parte del fragmentado contexto del baloncesto en Nicaragua, el otrora seleccionado nacional respondió con tal firmeza que “no en lo absoluto, nosotros somos una liga independiente y queremos estar lejos de estos pleitos, pues nuestra única intención es hacer un buen baloncesto”. Añadió: “yo siempre he sido crítico de estas divisiones y he estado en contra de la creación de más federaciones”. 

“La idea no es hacer una tercera federación, es más, no tenemos la posibilidad de hacerlo, lo que en realidad queremos es aportar a la unidad del baloncesto”, dijo Núñez, quien en sus mejores años como atleta fuera siempre un digno representante de este deporte que actualmente se mantiene entre lo que decide la Fenibal y lo que resuelve la Fenibalon, dos federaciones cuyos dirigentes son incapaces de ponerse de acuerdo. Quizá, y solo quizá, algún día decidan unirse. Claro, les será difícil, muy difícil, poner los intereses del deporte por encima de los propios.