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Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del establecimiento de Juan Carlos Ramírez como abridor en Grandes Ligas, es la madurez con la que ha enfrentado a los equipos más temibles. No es que sea un invencible ante las potencias del mejor beisbol del mundo, pero sí un lanzador que no se intimida, que es capaz de pararse firme, frente a las más duras exigencias. Prueba de ello es que sus jornadas más ilustres en lo que va del 2017, han sido, precisamente, ante equipos élites, entre ellos los Medias Rojas de Boston, sus rivales de hoy y a los que ya venció el pasado 24 de junio.

En ese primer enfrentamiento contra los Red Sox, equipo que ganó la Serie Mundial por última vez en el 2013, Juan Carlos fue siempre dominante. Esa noche no hubo forma de quebrar su dominio, por más que lo intentaron, los de Boston no pudieron descifrarlo. Se mantuvo en la loma de los sustos durante seis entradas completas, limitando a sus rivales a solo cuatro imparables y una sola carrera limpia, con el agregado de cinco ponches propinados. Tan soberbio se presentó a ese juego, que no otorgó bases por bolas.

Tras ese primer encuentro, los números favorecen a JC sobre los Medias Rojas. El nica presenta efectividad de 1.50 ante los Patirrojos que ostentan un promedio ofensivo de 190 puntos cuando se enfrentan al actual mejor lanzador de los angelinos. Sin embargo, hay un factor en contra de Ramírez, y es el Angels Stadium, coloso en el que solo ha podido conseguir una victoria y ha caído en seis ocasiones en este 2017.

Reto mayúsculo

Si bien es cierto, el nicaragüense ya logró reducir a la inutilidad a la feroz artillería de los Red Sox, pero el reto de esta noche es de grandes proporciones, sobre todo porque la peligrosidad de Boston permanece intacta. Este equipo, que sufrió una renovación para esta campaña, entró a la jornada de ayer como líder de la División este de la Liga Americana con un balance de 54 victorias y 43 derrotas, además de presentar un promedio ofensivo de 263 puntos, el quinto más alto entre los 30 equipos de las mayores.

Juan Carlos deberá trabajar con mucho cuidado al experimentado Dustin Pedroia, quien esta temporada, la 13 de su carrera en Grandes Ligas, está bateando para 315, el average más alto entre los Medias Rojas. No obstante, el bateador de mayor peligrosidad en la alineación de Boston es el explosivo Mookie Betts, el eficiente jardinero derecho que es líder del equipo en jonrones con 17, en carreras impulsadas, con 59 y en bases robadas con 17. Este dinámico pelotero le conectó un doblete en tres turnos a JC el 24 de junio.

Imposible descartar como amenaza a Mitch Moreland, quien con su jonrón fue el responsable de la única anotación que JC permitió en su primer choque como abridor contra Boston. A la lista de peligrosos se suman Hanley Ramírez, artillero de 15 jonrones, Jackie Bradley Jr; hombre de 12 bambinazos, y Xander Bogaerts, bateador de 101 imparables en 342 turnos al bate. De tal manera que no será una tarea fácil para el nicaragüense.

Price, rival duro

El otro reto de JC será superar en el duelo individual a zurdo David Price, este tiene balance de cinco triunfos y dos reveses, con una efectividad de 3.39 en 10 aperturas, en las que además ha logrado ponchar 58 rivales. Price atraviesa un buen momento, pues tiene récord de 3-0 en sus últimas cuatro aperturas, en las que ha trabajado un mínimo de seis entradas. En julio, este zurdo tiene 2 victorias, dejando en cero carreras a sus rivales, nada más y nada menos que los Vigilantes de Texas y los Yanquis de Nueva York. Superarlo será un duro desafío para Juan Carlos.