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El nombre de Elna Dixon Rocha se dio a conocer por la garra con que defendía la portería del Cacique Diriangén femenino y la de la selección azul y blanco, sin embargo alcanzó su plenitud como entrenadora de la selección nacional femenina U-20 que en la eliminatoria centroamericana jugada en Estelí en junio pasado obtuvo un cupo para el premundial que se celebrará en Trinidad y Tobago.

Dixon confiesa que ama el deporte, pues su familia ha estado vinculada directamente con él, además asegura que es de la generación del futbol femenino que jugaba por pasión, por el deseo de abrir espacio para las mujeres, lo que le ayudó a tejer el sueño de estudiar para ser entrenadora.

Nacida en Puerto Cabezas pero criada en Diriamba, donde tuvo su primer contacto con el balompié, cuenta que tiene nociones del futbol de aquel Diriangén masculino en el que Mauricio Cruz era el referente.

A los diez años empezó a jugar futbol de manera aficionada con el Diriangén femenino, equipo que la invitó para un torneo que jugó en el Colegio Americano, y ahí se quedó durante 14 años.

Estudió en España para poder obtener las licencias como directora técnica. En ese país dirigió en tercera división femenina, que tiene un gran nivel, también infantiles y juveniles. Es amante de la comida nica, pero también le gusta la italiana, la española y la mexicana. 

En la cancha siempre está atenta a las jugadas y gritando a sus jugadoras los errores que deben corregir, se define como una entrenadora exigente pero no impositiva. 

¿Qué posiciones jugaste?

Empecé como delantera, jugué en el mediocampo, podía jugar todas las posiciones pero terminé en la portería, posición en la que desarrollé toda mi carrera deportiva. Fue como portera que se me dio la oportunidad de representar a Nicaragua en selecciones nacionales.

¿Siempre jugaste sin cobrar un salario?

Siempre jugué por amor, no recibí nunca nada, la verdad que mi equipo, que era el Diriangén, no tenía recursos y nunca los ha tenido, así que era como un pecado pedir algo a cambio. Siempre jugué en Diriangén y creo que no hubiera podido cambiar de equipo.

¿El apoyo de tu familia fue total cuando decidiste jugar futbol?

Vengo de una familia a la que le gusta el futbol,  mi mamá fue selección nacional en basquetbol en los 70 y me imagino que no fue más allá por el tema de la revolución porque participó de lleno en ese movimiento. Mi papá fue beisbolista, algo común en el Atlántico, pero como crecí con mi abuelo que fue jugador y entrenador de futbol, me gustó, y cuando decidí que jugaría, mi mamá dijo que mientras practicara un deporte todo estaría bien.

Hace 20 y tantos años atrás que las mujeres jugaran futbol no era tan común, pero recibí mucho apoyo de mi familia. Mi abuelo, aunque ya miraba poco, en el patio de la casa me enseñaba cómo parar el balón y varias cosas que por la deficiencia que había en ese momento de entrenadores del futbol femenino no hubiera aprendido en ningún lado.

¿Te visualizaste dirigiendo?

Alguna vez lo soñé. El futbol me ha gustado tanto toda la vida que yo creo que en algún momento pensé que debutar dirigiendo al Cacique Diriangén pero ya ves que la vida tiene  sus cosas y me llevó hasta Estelí y estoy muy agradecida con la gente de allá, con la gente de la barra Kamikaze, por el apoyo en la reciente eliminatoria centroamericana de la sub 20.

¿Por qué decidiste ir a estudiar a España?

Un día, mientras trabajaba con mi papá en Puerto Cabezas, donde viví casi 6 años después de retirarme como jugadora, mi mamá me dijo, no sé si era en serio o en broma, que aplicara a un curso para ser entrenadora y pensé que era buena idea. Empecé a buscar en Internet y tenía tres opciones: México, Costa Rica y España. Como España venía de ser campeona del mundo me llamaba más la atención, vi los requisitos y lo único que pedían en ese momento era haber pertenecido a una selección nacional o haber jugado primera división durante 8 años, yo tenía ambos requisitos así que apliqué.

¿De qué recursos disponías para irte a España?

Para irme vendí mis cosas, la camioneta que acababa de comprar, estaba viviendo en un apartamento nuevo y todo lo que tenía adentro era nuevo también así que todo lo vendí y con eso me mantuve en España hasta que se me acabó el dinero.

¿Al tomar ese riesgo de vender todo y marcharte a estudiar estabas consciente de que el futbol femenino es poco valorado en Nicaragua?

Desde que empecé a jugar supe que aquí nos iba a costar mucho y desde que representábamos a Nicaragua nos tocó derribar muros porque éramos mujeres en un mundo “de varones”. Yo digo que no estoy aquí ni para hacerme rica con el futbol femenino ni para agarrar currículum, sino para darle a mi país lo que se merece.

El día que me toque hacerme a un lado porque ya no estoy contribuyendo al futbol femenino lo voy a hacer, tengo mil planes en mi cabeza porque el futbol se hace en cualquier lado. Lo mío es como la sensación de vamos a dar lucha, me subí a este barquito a tratar de empujar y ver qué puede hacerse para que vean diferente al futbol femenino.

¿Qué hiciste cuando se te terminó el dinero en España?

Tengo unos amigos maravillosos. Yo tengo un negocio en sociedad y mi socia me ayudó bastante, al igual que mi mamá y mis tíos. Mis amigos pasaron un buen tiempo depositándome en la cuenta como si era una obligación de ellos, son cosas que me costó aceptarlas porque no estaba acostumbrada, pero también pensé en que algo bueno había hecho con la gente para que me lo retribuyeran de esa manera.

Al ver que ellos seguían confiando en mí decidí persistir en mi objetivo, porque cuando me vi sin dinero quise regresarme.

Empecé a dar clases privadas y en vacaciones me iba a Italia donde una amiga, le ayudaba con los niños y era una manera de ayudarnos mutuamente. Las cosas no fueron fáciles pero eso me ha dado fuerzas.

Me siento feliz porque aproveché el tiempo, pues mientras me daban la licencia del nivel 3, hice el curso para entrenadora de porteros de la UEFA . Estuve en el Mundial de Psicología, me quedé sin dinero pero pude hacer muchas cosas y solo Dios sabe cómo lo logré.

¿Cómo llegaste a trabajar en la Federación Nicaragüense de Futbol?

Había tenido una comunicación con el presidente Rolando López, me había preguntado si quería aportar y honestamente al terminar el curso, a pesar de que tenía una oportunidad en una escuela de Italia, porque las licencias que tengo valen mucho en Europa, nunca me vi viviendo en otro país que no fuera el mío, pues quería sumarme a la lucha de visibilizar el futbol femenino.

Hay que demostrar que las mujeres somos capaces de estar al frente del futbol femenino, por ello Dalila López lo ha venido haciendo bien. Por muchas críticas que a veces se hagan,  sí se puede, aunque a veces te digan que no podés hacer lo mismo que un entrenador por el hecho de ser mujer.

Me ha tocado vivir de todo, mi primer año aquí fue lo peor. Aquí hubo desde maltrato, que me hizo pensar en tirar la toalla. Sé que va a llegar un momento en que mi etapa aquí termine, yo pensé que sería muy pronto pero con este cupo al premundial durará un tiempito más, antes de eso nos ha tocado muy difícil, desde escuchar ofensas a las jugadoras a las que tildan de vagas y de inútiles. Ahora creo que las muchachas han demostrado que son grandes, están felices y contentas.

¿Cómo te llegó la oportunidad de dirigir una selección nacional femenina?

El año antepasado sucedió algo que no esperaba. Yo estaba a cargo de la selección mayor, pero por decisión del presidente, a 15 días de que fuera el torneo en Guatemala, me dieron la Sub 17, algo que para mí no era correcto, pero orientaciones son orientaciones y no nos fue bien. Creo que tiene que ver con el momento en el que estábamos y las barreras que nos ponían, si pedía un preparador físico me decían no, fuimos a la buena de Dios.

¿Cómo lograste conformas la selección U-20 que obtuvo el cupo para Trinidad y Tobago?

Este año me tocó trabajar con la mayor y la U-20. Me tocó andar viendo a las jugadoras, llegaron alrededor de 30 jóvenes, dejamos 25 hasta llegar a quedarnos con 20, luego llegaron las tres norteamericanas y así empezamos el trabajo.

Trabajamos 6 meses, hicimos 23 microciclos, fue algo difícil porque es poco tiempo en un país donde el futbol femenino no tiene bases, te llega una o dos niñas técnicamente muy dotadas, que juegan en las calles, que ven jugar y tratan  de imitar, pero el resto no, hay que corregirlas técnicamente, vienen de diferentes equipos y hay otras que ni siquiera están en un club. Por eso hicimos una pretemporada para ponerlas a todas en un mismo nivel físico. Para eso contamos con dos preparadores físicos, cambiamos la metodología con vista al futbol actual, hicimos mucho trabajo técnico y por último el profesor Flavio Da Silva nos echó la mano en el trabajo táctico.

¿Cómo fue esta experiencia en la eliminatoria sub-20 realizada en Estelí?

Cuando me dijeron que el estadio de Managua no estaba listo y que sería el torneo en Estelí me pareció una buena idea. Yo sabía que allá a la gente le gusta el futbol, aunque tal vez no están acostumbrados a la categoría femenina. Yo les dije a mis jugadoras que si hacíamos un buen partido íbamos a abrir muchas puertas, también les dije que no solo se valía ganar sino que necesitábamos jugar bien para enamorar al fanático.

En el primer juego hubo 700 personas y en el último 3500, aún perdiendo contra Costa Rica en el último minuto. Ese apoyo yo lo agradecí en todo momento.

¿Cuáles son los avances?

Ya el futbol femenino no juega al pelotazo, mucha gente decía que las jugadoras estaban fuera de forma y ahora eso no es así. Después de 120 minutos de juego contra Costa Rica dos días después corrieron 120 minutos, corrieron como si no habían pasado nada.

¿Qué retos tienen para Trinidad y Tobago?

No quiero que nos creemos expectativas. No quiero que las muchachas digan vamos para el mundial, porque Trinidad y Tobago es difícil, pero si trabajamos fuerte y nos mentalizamos alcanzaremos grandes cosas. Las jugadoras ya conocen que el camino es difícil pero también saben cómo enfrentarlo, así que si nos apoya la empresa privada, el gobierno y los equipos de primera división femeninos, la misma federación,  tendremos grandes cosas que podría ser pelear con Costa Rica u otro país de cuarto o quinto lugar.

Para llegar a ese mundial que nosotros soñamos hace falta una fuerte inversión pero no solo hacia arriba, sino también hacia abajo. Necesitamos sacar una U-15, trabajar en 4 o 5 años y verla en un premundial.

¿Cómo logran tener una base de jugadoras si las ligas infantiles son masculinas?

Tenemos un proyecto de una escuela piloto que se va a llevar a cabo en todos los lugares donde haya academia. Consiste en que si vos tenés una niña y la llevás a una escuela de la federación y te la recibe un entrenador, vas a pensarla dos veces, pero si llegás y te encontrás a una entrenadora vas a tener mayor confianza.

Es verdad que las ligas son de niños pero si logramos meter a las niñas a competir contra ellos será una buena experiencia para ellas y un impulso para que se esfuercen. El trabajo de nosotros es para volver a ver hacia abajo.