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En el gimnasio Nicarao todavía hay cenizas del incendio que provocaron en el ring Alexander “Popeye” Mejía y Ramiro Blanco la noche del sábado. “Popeye” se impuso por decisión dividida en una batalla campal de 11 asaltos, danzando en la cuerda del triunfo con el cinturón Fedelatin 122 libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y quebrando los pronósticos en su contra. Ganó “Popeye” por un suspiro. Una tarjeta le dio el triunfo 106.5-105, e Hiram Muñiz lo vio ganar 107-103.5, en tanto, Silvio Ortiz le otorgó la victoria a Ramiro 106.5-104.

La tarjeta de Muñiz estuvo fuera del lugar, no mostrando la realidad de lo que sucedió en un combate que fue sumamente reñido, de campana a campana, con intercambios de metralla constantes que dejaron los rostros de ambos peleadores con laceraciones.

¿Por qué ganó Mejía siendo menos dotado técnicamente? Triunfó porque explotó al máximo sus virtudes, sabía que si imponía su estilo de pelear adentro, en corto, le podía generar complicaciones a Blanco, quien comenzó frío, perdiendo al menos tres de los primeros cuatro asaltos. Después recuperó terreno, utilizando sus recursos, el jab de izquierda mantenía a distancia a su rival y luego contragolpeaba. Eso sí, jamás pudo quitarse la derecha de Alexander, esa entró como cuchillo cortador.

Hasta el octavo asalto era una pelea sumamente complicada para puntear. Lo que sacó a flote a “Popeye” fue que jamás dejó de tirar golpes en medio del cansancio extremo y con movimientos de cintura esquivó muchos bombazos de Ramiro. Alexander a pesar de que por característica natural es un boxeador frontal, de esos bravos fajadores que van siempre al frente, sacó un poco a relucir su escuela amateur. No hay que olvidar que el muchacho fue uno de los mejores boxeadores de la Selección Nacional en su momento.

Con el triunfo, Mejía mejoró su foja a 8 victorias (4 nocauts) sin derrotas. En tanto, Blanco sumó su segunda derrota con 16 victorias (9 nocauts).

Más resultados

El pleito semiestelar entre Dixon Flores y Sergio González terminó anulado en el segundo round por un choque de cabezas no intencional que provocó un corte en la ceja izquierda del “Torito”. Ernesto Irías venció a Pablo Narváez por decisión dividida. Ángel Galo noqueó a Juan Carlos Santana en el segundo asalto.