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Juan Carlos Ramírez realizó anoche ante los Filis de Filadelfia una presentación memorable, digna de los más brillantes elogios. Durante ocho entradas completas, el nicaragüense pintó una obra de trazos admirables. Limitó a sus rivales a solo seis imparables y cero carreras, consiguiendo su décima victoria de la temporada y mejorando su efectividad de 4.29 a 4.03, en el juego que los Angelinos ganaron 7-0.

Este  fue la apertura más larga de Juan Carlos entre las 21 que ha realizado en la actual temporada y la cuarta en la que deja sin carreras limpias a sus adversarios.

Inicio dominante 

Juan Carlos, que llegaba al encuentro con los Filis registrando 40 bases por bolas en 121.2 episodios, le dio pasaporte al primer bateador que enfrentó, el venezolano César Hernández. Sin embargo evitó meterse en complicaciones mayores dominando de forma consecutiva a Freddy Galvis, Odúbel Herrera y Tommy Joseph. En la segunda entrada, tras dominar a Hyun Soo Kim y a Maikel Franco, recibió sencillo de Daniel Nava, quien no progresó sobre las almohadillas, pues Cameron Rupp falló en elevado a la zona foul del jardín derecho. 

Un episodio más tarde, el nicaragüense fue víctima de dos imparables salidos de los maderos de Andrew Knapp y Freddy Galvis, no obstante, los Filis no fueron incapaces de abrir el marcador y tal falta de productividad la pagaron caro, pues en el cierre, con un ataque de siete imparables, entre ellos tres jonrones y dos dobles, los Angelinos movieron el marcador a 7-0. Esta ventaja resultó confortante para Juan Carlos, quien retiró en orden a los siguientes seis bateadores que enfrentó, incluyendo a dos por la vía del ponche.

Fue imposible anotarle

En el sexto, los Filis volvieron a conectarle par de imparables al nicaragüense, quien por segunda ocasión logró salirse del apuro sin permitir que le anotaran. Por más que lo intentaron, los de Filadelfia no pudieron hacerle daño a Juan Carlos, quien parecía una máquina creada para dominar bateadores y contrario a lo que indica la lógica, burlándose del cansancio, parecía agigantarse con el pasar de los episodios, lo demostró en el séptimo inning, cuando hizo desfilar mansamente ante sus envíos a los artilleros Hyun Soo Kim, Maikel Franco y Daniel Nava.

Fue hasta en el octavo inning, que el brazo derecho de J. C. envió señales de estar cansado. Una base por bolas y un sencillo con un out en la pizarra hicieron creer que sería todo para él. Sin embargo, el mánager Mike Scioscia, un fiel creyente en el potencia de Ramírez, lo dejó seguir en el montículo, y el muchacho respondió dominando a los siguientes dos rivales. No apareció en el noveno, pero ya había cumplido con su misión.