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El recuerdo de aquella derrota contra Suchitepéquez la temporada pasada, con un gol al minuto 90+1’, volvió a la mente del Real Estelí anoche, en el Estadio Cuscatlán. El local CD Águilas perforó el marcó que defendía Henry Maradiaga con el gol de Víctor García al minuto 87’ y dejó al “Tren del Norte” con las manos vacías: sin puntos, sin el anhelado triunfo y con una difícil asignatura, vencer en el partido de vuelta, el próximo 8 de agosto, y no permitir goles para poder avanzar a siguiente ronda. El conjunto norteño sigue esperando su noche mágica en este torneo de la Concacaf.

El equipo local saltó al campo erguido, imponiendo respeto en su patio. Desde el inicio del desafío las Águilas se apropiaron del esférico y lo controlaron a gusto y placer, poniendo los tiempos y el ritmo. Para su fortuna, tuvieron el aval del “Tren del Norte”, permitiéndoles que salieran desde su cancha construyendo jugadas, sin ejercer presión en la salida.

La verdadera disputa se dio en el mediocampo, donde Lucas Da Silva, Elmer Mejía y Marlon López se dispusieron a presionar y lograron cortar varias acciones, más pocas veces pudieron repartir balones hacia el frente, dejándole esa labor a Manuel Rosas por el costado derecho, para que se acompañara con Chavarría.

Justamente, el “10” norteño creo la primera ocasión para gol (29’), cuando, tras encarar y quitarse al zaguero Fredy Espinoza, sacó un disparo potente, pero descompuesto que acabó yéndose por encima de la cabaña que resguardaba el portero Walter López. Dos minutos más tarde, el propio “Chava” pisó línea de fondo, pero se topó con un muro llamado Yair Ibarguen, quien le dio muchos dolores de cabeza al atacante esteliano.

Pese a que los norteños habían provocado dos acciones de peligro, los “Aguiluchos” tuvieron la opción más clara al 33’. Tras un cobro desde la esquina, el colombiano James Cabezas leyó el recorrido del balón y sacó un testarazo potente con dirección al ángulo izquierdo, exigiendo a Henry Maradiaga a lanzarse para mandar el esférico nuevamente al córner.

Las acciones continuaron como desde el inicio: los rojiblancos cediendo la iniciativa al rival en la salida, apostando a disputar el balón en el centro de la cancha, para intentar atacar en contragolpe. El sector izquierdo, donde se movía Chavarría, fue la zona que eligieron los norteños para tratar de provocar peligro. Sin embargo, la zaga de las Águilas mostró un orden inalterable y frustró cualquier propuesta del delantero blanquirrojo.

Gregorio Torres, ubicado como enlace, tuvo poca participación, cada vez que un balón llegaba a sus pies dos elementos “Naranjas” llegaban a presionarlo para provocar malas entregas y lo lograron. Si el aporte del “Goyo” fue discreto, el de Ariagner Smith coqueteó con lo nulo. De por sí, su inclusión en el once titular fue sorpresiva, ya que Elvis Pinell y Bryan García saltaban como favoritos para abrir.

Vuelan alto    

Tras el descanso, en el que se esperaba una mejor reacción del Real Estelí, fue el club de casa el que mostró sus credenciales. Al 46’, tras cargar el balón por unos 15 metros, Cabezas sacó un remate desde fuera del área que sacudió el travesaño de Maradiaga. En ese momento se escuchó un canto de Águila, era una seria advertencia de lo que estaban por hacer.

Los cuscatlecos no solo estaban dominando las acciones, aunque por poco en relación a los pinoleros, sino que poco a poco encontraban mayores libertades en zona defensiva. Olivas realizó tres variantes para darle respiro y profundidad a su equipo, haciendo ingresar al colombiano Sebastián Acosta, Nahúm Peralta y Franklin López, dejando en evidencia su intención de cambiar la imagen que hasta ese momento estaban presentando.

Acosta fue el más atrevido de los cambios, en su primera proyección en ataque, intentó sorprender al guardameta salvadoreño sacando un disparo de media distancia que se estrelló en un zaguero antes de abandonar el campo. Al 77’, a balón estacionado tras una falta sobre el “Goyo”, el propio Acosta realizó un cobro potente con dirección al marco, obligando al arquero a lanzarse a mano cambiada para desviar el remate.

El balde de agua fría le cayó al conjunto pinolero al minuto 87’, en una jugada que comenzó de un saque de banda, continúo con la penetración de Daniel Márquez, quien a su vez colgó un centro para que Víctor García impactara de cabeza el balón, dándole la dirección y la potencia necesaria para que acabara en el fondo de las redes del marco que defendía Maradiaga.

Esa estocada fue suficiente para que el “Tren del Norte” se desangrara, los tres puntos se quedaron en el nido de las Águilas y con esa renta enfrentarán el próximo 8 de agosto a los estelianos en la vuelta de los octavos de final de la Liga Concacaf. En el estadio Independencia, los rojiblancos tendrán el enorme desafío de evitar que les anoten, pero también tendrán que marcar para poder avanzar a siguiente ronda.