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El nombre de Javier Robles no es el de un bateador que pasa inadvertido, al contrario, suena con frecuencia como el de un artillero de gran potencial. Su extraordinaria capacidad para conectar imparables, convirtiéndose en el líder de este departamento ofensivo en las últimas dos temporadas del Campeonato de Beisbol Superior Germán Pomares Ordóñez, lo ha convertido en un bateador que mete miedo, sobre todo ahora que a su tacto le ha sumado poder.

Este año conectó 126 hits en 84 juegos, promediando 1.5 cañonazos por partido. Además anotó 81 carreras y ligó 14 cuadrangulares, mostrándose como un bateador con un alto grado de incidencia. Sus números, brillantes y admirables, no dejan espacio para poner en duda su talento como artillero, sin obviar que además representa garantía como defensor en los jardines. 

En esta entrevista el “señor de los hits” habla sobre su gran temporada, confiesa quién es el pícher al que más le cuesta descifrar y asegura que está listo para ser convocado a la selección de Nicaragua que participará en los Juegos Centroamericanos. 

Esta es tu segunda temporada de forma consecutiva adueñándote del liderato de imparables conectados, ¿cuál ha sido la clave para mantener ese ritmo ofensivo? 

Lo más importante ha sido la preparación, sobre todo en la pretemporada. Trabajé fuerte y le saqué el máximo provecho a las horas de entrenamiento con Jorge Luis Avellán, que es el entrenador de bateo del equipo. Su aporte, al hacerme notar los errores que cometía al momento de batear, ha sido muy importante en mi evolución, sus consejos me han servido para hacer los ajustes necesarios. También ha sido clave la concentración a la hora de estar en el cajón de bateo, pues estando desenfocado es difícil conectar la bola. 

Conectaste 153 imparables en el 2016 y 126 en la presente edición del Germán Pomares, ¿parece que no hay forma de dominarte cuando estás en el cajón de bateo?

El asunto es que me concentro al máximo en cada turno al bate y cuando estoy enfocado es difícil que no conecte la pelota. En gran parte el hecho de haber conseguido este liderato por segundo año consecutivo se debe a dos factores importantes: he tratado de conectar los batazos en línea y he corrido rápido cada vez que logro chocar la bola, pues hay batazos dentro del cuadro que uno puede convertirlos en hit a base de velocidad. Soy de los que cree que hay muchas formas de conseguir un imparable y este año, al igual que en el 2016, me valí de ellas para lograr buenas cifras. 

Además de tu constancia dando imparables, este año se te vio conectar la pelota con mayor contundencia. ¿A qué atribuís que esta temporada hayás logrado conectar 14 jonrones, tu máxima cifra en una campaña? 

Antes del inicio de la actual temporada estuve dos meses trabajando fuerte en el gimnasio. Esta puede ser la razón por la que mi ritmo de jonrones fue mayor que el de temporadas anteriores. 

Esta campaña es también la segunda de forma consecutiva en la que terminás comandando el departamento de carreras anotadas con 81, ¿cuál ha sido la clave para concretar este segundo liderato ofensivo?

Este es un liderato que significa mucho para mí, pero no puedo quedarme con todos los créditos, pues para que yo anote ha sido necesario el oportuno bateo de compañeros como Edgar Montiel (líder en empujadas con 82) y Kenny Alegría. Yo me encargo de alcanzar bases y ellos de llevarme al plato.

Tus cifras de este año te hacen digno de ser convocado a la preselección de Nicaragua, de cara a los Juegos Centroamericanos. ¿Estás listo para asumir el reto de pelear por un puesto? 

Precisamente fue ese el principal objetivo que me propuse al iniciar el año. Quiero estar en la selección nacional y por ello me esforcé al máximo para lograr mejores números en esta edición del Germán Pomares. Espero que los encargados de hacer la lista de la preselección se fijen en mis estadísticas y me convoquen, porque yo estoy listo para pelear por un puesto. Sé que hay jardineros muy buenos en el país y que, por ende, la competencia será muy dura, pero no rehuiré al desafío. Daré lo mejor de mí en busca de un lugar que me permita representar a mi país.  

Cada bateador tiene un pícher al que le es difícil batear. En tu caso, ¿quién es ese lanzador al que te cuesta descifrar? 

Gracias a Dios esta temporada fueron pocos los lanzadores a los que me fue complicado batear. Sin embargo, hay uno que suele dominarme muchas veces y es Gustavo Martínez. Él es un tremendo lanzador, me domina más de lo que le bateo. Para mí es incómodo enfrentarlo, es por eso que cada vez que lo desafío trato de ser un bateador más fino.

De los bateadores de mayor experiencia entre los Indios del Bóer, ¿de quién has aprendido más?

He aprendido de todos, pero principalmente de Edgar Montiel y Juan Carlos Urbina. De Edgar me fijo mucho en su mecánica para lograr batazos hacia la banda contraria y de Urbina escucho con especial atención sus consejos, él me dice que trate siempre de poner la bola en juego.