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El Real Estelí se jugará gran parte de la temporada este martes, durante el partido de vuelta de los octavos de final de la Liga de Concacaf, ante el CD Águila de El Salvador, conjunto que saltará al campo del Estadio Independencia con la renta del 1-0 logrado la semana pasada en condición de local. Irónicamente, aunque el calendario futbolístico se estrenó apenas hace un par de semanas, los norteños podrían verlo recortado de forma prematura, por lo menos en el torneo internacional.

Mañana, los rojiblancos necesitan vencer al conjunto cuscatleco por un 2-0, como mínimo, y evitar que les marquen para avanzar a la siguiente ronda. De lo contrario, el club que dirige el timonel Otoniel Olivas, tendría que conformarse con seguir extendiendo su hegemonía en la Liga Primera y esperar un año para intentar trascender en el certamen de Concacaf. En sus seis participaciones previas en la Liga de Campeones, los estelianos registran 13 derrotas y 7 empates, con 9 goles a favor y 30 en contra.

Sin goles no hay paraíso

Las estadísticas no solo juegan en contra del “Tren del Norte”, también reflejan que 16 de los 20 desafíos que realizó en “Concachampions”, se decidieron por diferencia de un gol. Dichos registros indican el grado de complejidad del duelo de los estelianos ante los “Aguiluchos”, que por su parte, disputan por segunda vez en cinco años un torneo de la Concacaf. La única participación de los “Naranjas” en la Liga de Campeones fue en la edición 2012-13, en la que perdieron sus cuatro enfrentamientos, permitiendo 17 anotaciones y marcando una.

En la previa del partido de ida, el equipo pinolero saltaba como ligero favorito por la forma en que clasificó al certamen, coronándose como Campeón Nacional; por disponer de la base de jugadores que conforman la Selección Nacional de Nicaragua, por lo categórico que ha sido en la Primera División casera, llegando a tener una racha de 55 partidos sin conocer la derrota y porque se reforzó con cuatro futbolistas foráneos de respetable calidad: Lucas Da Silva, Gastón Pagano, Sebastián Acosta y Ricardo Bocanegra.

Contrario al “Tren del Norte”, las Águilas vieron cómo una gran parte de los jugadores con los que enfrentaron la campaña pasada emigraron a otros clubes, algunos de la propia liga salvadoreña y otros de países vecinos, obligándolos a modificar casi en un cincuenta por ciento el plantel. A pesar de ello, el timonel uruguayo Jorge Casanova, ha logrado que sus pupilos se adapten rápidamente a su filosofía de juego, demostrándolo así contra los estelianos, no solo por haberles endosado una derrota, también por el entendimiento que exhibieron en la elaboración de jugadas.

Presión alta

En el Estadio Cuscatlán, en San Salvador, los blanquirrojos trataron de conservar un inalterable orden en las líneas, con una defensa de cuatro elementos: Luis Fernando Copete y Pagano como centrales, Francisco Paz y Manuel Rosas como laterales derecho e izquierdo, respectivamente. Elmer Mejía, Da Silva y Marlon López funcionando en el mediocampo, mientras que Gregorio Torres se movía más adelante como enlace y Carlos Chavarría junto a Ariagner Smith se desempeñaban como extremos.

A pesar que la inclusión de Smith en el once titular de Olivas sorprendió a más de uno, se creyó que podía contribuir ejerciendo presión alta, aprovechando su velocidad para desestabilizar a la zaga rival. Sin embargo, estuvo lejos de ser visto como una amenaza, permitiéndole a los defensores que salieran con balón dominado desde su área. Pero no solo Smith estuvo limitado, también fue discreta la participación del “Goyo”, viéndose como “El llanero solitario” cada vez que un balón llegaba a sus botines. La verdadera lucha se dio en el mediocampo, zona en la que ambos combinados se disputaban el esférico, intentando cada uno romper el esquema del contrario. 

En el Independencia, el Real Estelí debe de presentarse con una imagen renovada, siendo el equipo que proponga, que presione y cierre espacios para provocar errores en entrega y a partir de ahí tratar de anotar. Abrir el marcador antes de la primera hora de juego será clave para las pretensiones de los norteños. Otoniel y sus muchachos necesitan arriesgar para intentar ganar, de lo contrario verán cómo en su propio campo se desvanece la oportunidad de trascender por séptima ocasión en este tipo de torneos.