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Para el presidente del Comité Olímpico de Nicaragua, Emmett Lang Salmerón, el 3 de diciembre, fecha inaugural de los Juegos Centroamericanos, se ve al mismo tiempo tan cerca y tan lejos. Hacen falta cuatro meses y el dirigente deportivo no duerme pensando en la pesada carga: organización del evento, preparación de nuestros atletas, coordinación con las Federaciones, finalización de las instalaciones, aseguramiento de los detalles, alojamiento, alimentación, transporte, efectividad de la promoción, ampliación de la divulgación, garantía de la seguridad, manejo adecuado de las dificultades que se presenten, y realización de los Juegos. El más grande paquete de los últimos tiempos en nuestro deporte.

“La preocupación es natural, pero la confianza en que vamos a resolver los problemas que se presenten y que el evento será un éxito, es exuberante”, dice Emmett, quien se jacta de contar con un equipo de apoyo muy funcional frente a todos los requerimientos.

Un atrevido compromiso

“La reunión con los Jefes de Misión de cada una de las delegaciones, fue lo necesariamente amplia para dejar todo claro y fue fácil comprobar que se fueron satisfechos. El Comisionado Francisco Díaz proporcionó la tranquilidad que buscaban al hacer un trazado del plan de seguridad, desde el mismo momento en que llegue el primer atleta, el primer dirigente y el primer turista, hasta que concluyan los Juegos. A eso se agrega el reconocimiento hecho a Nicaragua desde hace largo rato, como el país más seguro de la región y más allá. Eso era esencial y de mayúscula importancia”, dijo Emmett.

Después de la exposición hecha por Fidel Moreno sobre las nuevas instalaciones deportivas y la apropiada remodelación de otras hasta dejarlas tan funcionales, Emmett considera que esa tarea, calificada como el más grande reto hace cuatro años, cuando se ganó la sede, prácticamente está superada. “Se ha cumplido en darle forma a cada uno de los proyectos, y los escenarios estarán disponibles con una anticipación tranquilizante. He visto cómo el funcionamiento en equipo, ha sido efectivo y consistente, lo que agradezco a todos los involucrados en este atrevido compromiso”.

Medalla al funcionamiento

En esa suma de esfuerzos, el apoyo decidido del Instituto de Deportes dirigido por el Arquitecto Marlon Torres, ha sido altamente valorado, así como la intensidad del trabajo desplegado por comisiones locales. “El accionar del secretario técnico, José Luis Huete, el aporte de dirigentes del CON como Bertha Cuadra, María Antonieta Ocón y el General Estrada, y el trabajo desplegado por Juan Cruz, así como el de las diferentes Federaciones, merece un amplio reconocimiento, y permite ser optimista respecto a los resultados que pueden obtenerse”, apuntó el presidente del CON, recordando las dos actuaciones más resonantes registradas por Nicaragua en los años 86 y 90 en Guatemala y Honduras.

El máximo dirigente de nuestro movimiento olímpico y de Ordeca, agrega: “Se han multiplicado esfuerzos en el afilamiento de nuestros atletas, más de 800 para el evento, cifra récord entre un total próximo a los cinco mil que se esperan, y en estos momentos se trabaja en hacer cálculos sobre las posibilidades en todas las disciplinas y se entregarán detalles. Es obvio que se superará ampliamente la actuación en Costa Rica”

Aún cabalgando sobre el potro del optimismo, Emmett sabe que como decía San Francisco Xavier, hace falta tanto por hacer y hay tan poco tiempo para hacerlo, que la exigencia de alcanzar todas las metas, sigue siendo el gran reto, y por ahora, casi no duerme. Posiblemente, vive preocupado desde que, con el soporte del Gobierno, consiguió la sede hace cuatro años, y ha contado con el apoyo necesario de diferentes sectores, para aproximarse a la realización del proyecto. A solo cuatro meses, su imaginación está siendo desbordada.