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Las dos primeras presentaciones de Erasmo Ramírez en su retorno a Seattle están lejos de reflejarlo como el pícher dominante que ha demostrado ser, al contrario, lo han dejado en evidencia como un lanzador vulnerable y propenso al bateo de poder. Este Erasmo no es el mismo al que se le caracteriza por imponer respeto con el buen manejo de sus recursos y la exquisitez de su localización, es más bien una réplica del que constantemente era sacudido con furia en su primera etapa con los Marineros del 2012 al 2014. 

Observando sus números en este nuevo capítulo de su historia con el equipo que lo hizo debutar en Grandes Ligas, es difícil no considerar que el nicaragüense está viviendo un regreso a los malos tiempos, esos en los que daba la impresión de ser una segura víctima de los batazos de grandes dimensiones. El recuerdo de aquel Erasmo fácilmente descifrable ha vuelto a cobrar vida tras su regreso a los Marineros. 

Es inevitable

“El pequeño derecho, que fue adquirido de los Rays para proporcionar algún alivio a la rotación, ha lucido más como el Ramírez que los aficionados recuerdan de su primera estadía con la organización: capaz, pero también propenso a errores que lo conducen a recibir jonrones y trabajar largas entradas”, escribió Ryan Divish, reportero del Seattle Times. 

Las cifras y el contexto hacen inevitable que este Erasmo traiga a la memoria de todos al Erasmo del primer período con Seattle. En el 2012, Ramírez permitió 5 jonrones en ocho aperturas, un año más tarde le pegaron 12 bambinazos en 13 presentaciones como abridor y en el 2014 fueron 11 trancazos de cuatro bases en 14 aperturas. Este año el ritmo de jonrones es alarmante, el rivense ha permitido 5 cuadrangulares en dos presentaciones.  

No hay forma de ocultar que el muchacho está atravesando un mal momento, pero no hay que descartar de forma prematura que pueda resurgir y empezar a mostrar su mejor versión. Tanto en Seattle como aquí se sabe que él es un lanzador “capaz” y dueño de recursos que lo convierten en un tirador que bien puede despertarse a tiempo de este letargo. Eso sí, debe hacerlo pronto si quiere mantenerse en la rotación de Seattle.