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  • EFE

Zinedine Zidane repitió su apuesta del Camp Nou y encargó al croata Mateo Kovacic ser la sombra del argentino Leo Messi, cumpliendo el plan a la perfección porque el líder del Barcelona no se sintió cómodo en ningún momento y se marchó del Santiago Bernabéu sin marcar.

El despliegue físico en las ayudas de Kovacic ya fue una de las claves en el encuentro de ida de la Supercopa de España y este miércoles lo volvió a ser. El croata se enfrentó al más difícil todavía, ya que no estaba el brasileño Casemiro, y salió del encuentro con muy buena nota.

Kovacic estuvo siempre pendiente de Messi para frenarle, incomodándole y aprovechando su punta de velocidad. Fue su sombra hasta en los saques de esquina cuándo se quedaba cerrando en mitad de campo con los ojos puestos en el argentino.

Además, tuvo un cómplice en el español Sergio Ramos, ya que cuando el croata quería sumarse al ataque lanzaba una mirada al central para que se quedase pendiente del astro argentino y lograr que nunca estuviese liberado.



Kovacic fue sustituido en el minuto 61 ante una gran ovación del Santiago Bernabéu que reconoció su esfuerzo y labor clave en la final, para dar entrada a Casemiro que, aunque abarcó más campo, también estuvo vigilando a Leo Messi muy de cerca.