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El Aroldis Chapman que los Yanquis han visto durante los últimos tres intentos de cerrar juego con la autoridad que lo caracteriza, ha sido desesperadamente irregular. El timonel Joe Girardi, rascando frenéticamente su cabello, no lo puede creer. En tres entradas y un tercio retando a Medias Rojas y Mets, Chapman permitió 5 carreras limpias, una exageración de acuerdo a sus escalofriantes antecedentes. Incluyan un detalle aterrador: el lanzador de bolas de fuego difícilmente visibles, sin jonrones en contra a lo largo de 35 relevos, fue golpeado por dos batazos a las tribunas en apariciones consecutivas. Pese a todo eso, salvó dos veces beneficiado por una regla muy generosa, y perdió el otro juego.

Rafael Devers de los Medias Rojas es un chavalo de 21 años y Armed Rosario de los Mets, tiene 22. Ellos parecieron haber alcanzado la mayoría de edad contra Chapman volándose la cerca, en tanto el temido cubano, dio la impresión de haberse empequeñecido. Su relevo del día 11 contra Boston, cediendo tres boletos consecutivos facilitando que Benintendi impulsara la carrera que estrechaba angustiosamente la diferencia 5-4 a favor de los Yanquis, con el rancho ardiendo, enmudeció a la multitud que cruzó dedos y masticó uñas. Chapman dominó a Moreland y se apuntó su 15 rescate, pese a que fabricó una gigantesca complicación.

Sigue la inseguridad

El día 13, siempre frente a Boston, el líder de la zona, el jonrón de Devers en el noveno con el conteo 1-2, empató el juego a dos carreras, y en el décimo, después de ponchar al emergente Moreland, el zurdo golpeó a Bradley Jr. y boleó a Nuñéz. La paciencia del mánager Girardi erosionó y se lo llevó. Tom Kanhle, quien ha resultado efectivo, entró a llenar las bases con un boleto, y hit de Benintendi empujó la carrera que fue decisiva en el triunfo de los Medias Rojas 3-2. De esa forma, Chapman cargó con su segundo revés por cuatro victorias.

El último sufrimiento en una racha de tres, el día 15 contra los Mets. Chapman tomó la pelota con ventaja de 5-2, comprobó que las costuras estaban completas y fue en busca de su 16 salvamento. Infield hit de José Reyes con un out y jonrón de Rosario, hicieron que el suspenso abandonara la hamaca y cobijara las tribunas en el estadio de los Yanquis. Ahora el partido estaba 5-4, pero con las bases limpias, Chapman sacó los dos últimos outs. No le festejó. No se sintió lo mínimamente estimulado. Para su orgullo herido, ese tercer flaqueo seguido, era frustrante. El pitcher de los 17.2 millones por temporada, parecía de 0.99 dólar.