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La colorida isla de Taiwán, tierra de más de 23 millones de habitantes, es ahora mismo el epicentro del deporte universitario mundial. Más de 7,600 atletas provenientes de 131 países del planeta  se han citado en esta nación para disputarse el honor y la gloria en la edición 29 de los Juegos Universitarios Mundiales, evento deportivo superado en importancia solamente por los Juegos Olímpicos.    

Basta salir a las calles de la ciudad de Taipéi, capital de este país asiático, para darse cuenta que todo gira alrededor de la Taipei 2017 Summer Universiade, como también se le conoce a estos juegos. Rótulos gigantescos con imágenes de atletas practicando distintas disciplinas, instalaciones deportivas de lujo y delegaciones de distintos países moviéndose por las calles dan cuenta de que se viven días de mucho deporte en la ciudad. 

¡Todo un espectáculo! La inauguración de este importante evento deportivo, que tuvo su primera edición en 1959 en Italia y que por primera vez tiene como cede la ciudad de Taipéi,  fue todo un derroche de cultura taiwanesa. La música, el vestuario, las coreografías, la pólvora y el bullicio armónico de la multitud hicieron de la ceremonia de apertura un espectáculo único. 

De principio a fin todo fue siempre entretenido. No había forma de sentirse monótono ante semejante abundancia de ritmos, colores, energía y entusiasmo, todo producto del arduo trabajo realizado por el comité organizador durante un sinnúmero de días.

Tan emotivo y agitado fue el acto de apertura que estando entre los espectadores podía sentirse cómo el Estadio Municipal de Taipéi, un coloso de proporciones admirables, era estremecido de forma constante. Imposible no emocionarse con cada presentación, y menos con el desfile de las delegaciones de cada país, todas integradas por jóvenes entusiastas, capaces y apasionados. 

Delegación nica. No podía faltar en el evento la representación de Nicaragua, con un total de tres atletas, dos de natación y uno de tenis de mesa, quienes intentarán poner en alto el nombre de este país que tanto necesita del surgimiento de nuevos héroes deportivos. Mario Álvarez, de la Keiser University, y los hermanos Carmen y Rodrigo Guerra, la primera de la UNAN-Managua y el segundo de la  Universidad Nacional Agraria (UNA); son los tres muchachos pinoleros que viajaron hasta la ciudad de Taipéi con el compromiso de ofrecer lo mejor de sí en unos juegos que se perfilan altamente competitivos.