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A la altura del Juego de Estrellas, el artillero de los Yanquis Aaron Judge era la figura cumbre en las Mayores. Su estallido provocó tanto estrépito que ni siquiera el gran despegue del as de los Dodgers, Clayton Kershaw, desvió el interés sobre su espectacular proyección jonronera, limpiando bases y mostrando un llamativo average. El planeta beisbol no podía esconder su asombro. ¿Un novato batallando por la triple corona? Qué ancha se veía nuestra imaginación con tal posibilidad, tomando forma alrededor del tercer bate de los Yanquis, a la orilla de otra opción muy tentadora y más viable: verlo superar la marca de 49 jonrones para un debutante. Judge era el hombre de las ocho columnas, de todos los “top ten”, de los cálculos pretenciosos. No se hablaba de Giancarlo Stanton. La furia de Judge lo cubría todo.

En tanto, el gran prospecto yanqui del 2016, el receptor Gary Sánchez, quien debutó descargando 11 jonrones en agosto y agregando 9 en septiembre para cerrar con 20 en apenas 53 juegos, hizo pensar que podría seguir en crecimiento durante este 2017 y que sería capaz de asegurar un ruidoso accionar ofensivo, no dejando títere con cabeza en las colinas de los equipos adversarios. Con solo un jonrón en los únicos cinco juegos en los que apareció en los box scores de abril, Sánchez, quien estuvo fuera de combate entre el 8 de abril y el 5 de mayo, agregó con lentitud tres cuadrangulares en el segundo mes de temporada. Mientras Judge tronaba, Sánchez parecía ocultarse detrás de su propia sombra.

De pronto, la oscuridad

Después del Juego de Estrellas, Judge pese a sus 6 pies 7 pulgadas y 282 libras, súbitamente desapareció del escenario como el sol tapado por la luna. El eclipse de Judge ha sido largo y alarmante. La noche del martes cortó en 37 una tenebrosa racha récord de juegos ponchándose, y su promedio desde el inicio de su ocultamiento es de .169 puntos, cifra que grafica un grado de inutilidad, nada que ver con el fenómeno que estaba impactando el beisbol. En ese trayecto, como atravesando un llano en llamas repartiendo palo, Giancarlo Stanton se instaló en la cima de la montaña haciendo estragos tumbando verjas, atrapando la atención que tenía Judge en los tres primeros meses. Ahora Stanton ha conectado 46 cuadrangulares por 37 de Judge, un giro muy brusco.

No solo eso. Entre los Yanquis, Gary Sánchez aprovechó el momento para volver a crecer como factor destructivo desequilibrante. Su jonrón de 493 pies contra los Tigres la noche del resurgimiento de Masahiro Tanaka solo superado por el de 495 disparado por Judge; fue el número 25 que conecta este año y su noveno en el mes de agosto con nueve juegos pendientes. Recortada un mes su presencia en la actual temporada, las 69 empujadas de Sánchez por ahora no retan las 81 de Judge, líder del equipo, pero con 80 turnos menos tienen un gran significado. Sánchez podría ser el yanqui más volátil cerrando temporada en la lucha por uno de los boletos de comodín, en vista de lo consistentes que están los Medias Rojas. El mánager Girardi sabe que la resurrección de Judge es urgente.

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